El cine sigue creando historia

"Sara Regalado * CP. Que el primer personaje filmado por un cinematógrafo en México fue Porfirio Díaz; que la primera película rodada en nuestro país fue la policiaca ""La banda del automóvil gris"", en 1919 y, para continuar con ""las primeras"", ""Santa"", basada en la novela homónima de Federico Gamboa, fue la primera cinta sonora, en la cual se dejó escuchar Agustín Lara.

Con datos como éstos, aunados a críticas, puntos de vista, propuestas, remembranzas de personajes, escenas memorables y bromas, el periodista y crítico de cine Emilio Espinosa Durante hizo un desglose harto enriquecedor sobre la historia del cine mexicano, el jueves pasado en la Casa de Cultura de nuestro municipio.

""La industria cinematográfica en México se desarrolló al revés. La lógica dicta que, en la industria, primero se crea, luego se distribuye y al último se exhibe. En México todo fue completamente al revés"", apuntó Emilio, quien ahondó en el tema explicando que primero se exhibieron las películas que llegaban del extranjero y, como éstas fueron un rotundo éxito, las comenzaron a llevar a todas partes del país, y fue entrando la década de los 20 cuando los mexicanos comenzaron a crear sus propias filmaciones, luego de 15 anos de haber llegado el cinematógrafo a México (agosto de 1896).

Son marcadas las etapas por las que ha pasado el cine mexicano, las cuales, más que por influencias de creación o desarrollo tecnológico, están pautadas por los éxitos y tropiezos de esta industria en nuestro país. Así, podemos identificar la Época de Oro del Cine Mexicano, entre las décadas 30 y 40, cuyos íconos más reconocidos son María Félix, Dolores del Río, Jorge Negrete y Pedro Infante.

En la década de los 50, la industria fue afectada, sobre todo, por la poca visión de los productores, que gastaban las fórmulas que al principio resultaban exitosas, hasta redundar en temas, escenarios que poco a poco iban atrayendo menos la atención de la gente, tanto en México como en el extranjero. Tal es el caso de ""El Ángel enmascarado"", protagonizada por ""El Santo"", la cual fue todo un éxito a nivel internacional y hasta hoy sigue causando revuelo. Sin embargo, a partir de esta cinta se comenzaron a crear miles de producciones tomando como basa la lucha libre y sus personajes, hasta que perdieron todo el sentido de la calidad que debe tener el cine.

A partir de esta década y hasta principios de los 80, el cine mexicano fue cayendo en una crisis cada vez más deplorable, entre las intenciones del entonces Presidente de México, Luis Echeverría, de prácticamente nacionalizar el cine, a la nula visión para impulsar la industria cinematográfica de Margarita López Portillo, directora del RTC (Radio Cine y Televisión) durante el sexenio de su hermano, José López Portillo. El ""cine de ficheras"" invadió la pantalla grande con una temática vulgar en todos los sentidos, relegando en ese momento a verdaderos actores, productores y directores, que tuvieron que refugiarse en la radio, el teatro o, con suerte, en el extranjero.

Pero llegó la ""Nueva era del cine mexicano"", y con ella, propuestas de directores que iban saliendo del Centro Universitarios de Estudios Cinematográficos (CUEC), ""al cual fui invitado a estudiar en sus inicios y, estúpidamente, no acepté"", se lamentó Espinosa Durante en tono de broma. Estos directores, con poco apoyo y financiamiento, buscaron recrear en el cine historias simples, cotidianas pero con propuestas interesantes. Tal es el caso de ""La tarea"", con María Rojo y Héctor Bonilla. También se retomaron temas históricos y políticos, como ""Rojo amanecer"", que revive los hechos de 1968.

A partir de ahí, poco a poco, el cine mexicano fue recobrando la confianza de los espectadores que se rehusaban rotundamente a consumir los filmes nacionales. Producciones como ""Miroslava"", ""Como agua para chocolate"", ""Cronos"", ""Elisa antes del fin del mundo"", ""Amores perros"" -con la que la crítica internacional volteó los ojos a México- o ""El laberinto del fauno"", ésta última dirigida por Guillermo del Toro, son cintas que han ido llevando a su cause normal al cine mexicano.



Nombres chiapanecos

en el cine mexicano

Hay nombres de Chiapas en el cine mexicano, como Amanda del Llano, Carlos Castanón Gamboa, los Hermanos Domínguez, Francisco Córdova, Miguel Torruco, Rafael de Paz, Daniel García Blanco; alguno que no es del todo grato mencionar, como Irma Serrano, y otros que por la falta de un organismo o centro de investigación que, como instituto gubernamental o autónomo, se encargue de recavar y resguardar los documentos filmográficos a nivel estatal, no son aún identificados.

"