"Fabián Rivera * CP. La devoción trasciende todas las fronteras. Es el caso del Cristo Negro de Esquipulas. Originaria de Guatemala, esta imagen anima la fe de muchos fieles en nuestro estado, que organiza grandes festejos para honrarlo.
Su día, el 15 de enero, es la pauta inicial para la salida de los parachicos, imagen simbólica de enorme peso en la tradición cultural chiapaneca.
El Señor de Esquipulas, imagen venerada a lo largo y ancho del catolicismo en América Latina, tiene un origen legendario, que a continuación explicaremos.
Origen
La comunidad de Esquipulas, en el departamento de Chiquimula (al oriente de Guatemala), conserva una de las historias más antiguas de la fe en América Latina
Una imagen de la crucifixión de Jesucristo, particularmente vistosa ya que está esculpida en madera oscura, se conserva en dicha comunidad, a la que año con año peregrinan miles de personas para rendir devoción al santo.
Cuenta la leyenda que una vez culminada la Conquista Española en su parte militar, los extranjeros procedieron a imponer su credo religioso, en este caso, el catolicismo.
Conforme pasaron los años, los indígenas de esta región de Centroamérica pidieron a los evangelizadores una imagen de Jesús Crucificado con la que pudieran identificarse.
Las crónicas indican que, a finales del siglo XVI, se dice que una de las comunidades tuvo una buena cosecha de algodón, y entonces pudo reunirse el dinero para encargar la elaboración de la imagen, labor que fue designada al escultor de origen portugués Quirio Cataño, quien vivía en la comunidad de Santiago de Guatemala (lo que actualmente es conocido como Antigua Guatemala).
Al culminar la obra, los pobladores de Esquipulas, destino final de la pieza, acudieron por ésta a la capital para que fuera venerada en el pueblo.
Pero se dice que fue tal la belleza de la talla, que en el trayecto, los pobladores de los sitios por donde pasaba la imagen quedaban impactados, pidiendo encarecidamente que les permitieran conservar el Cristo por lo menos una noche.
De esta forma, la imagen tuvo un retraso final de cinco meses, según cuentan, para poder llegar a su hogar definitivo, Esquipulas.
Se dice que el color oscuro del Cristo se debe a que los indígenas que encargaron la escultura pidieron que tuviese el mismo color de piel que ellos.
Otra versión afirma que se volvió oscuro de un día para otro, de manera espontánea, como una muestra de Dios, que, aseguran, se rindió ante la fe y la devoción de los pobladores.
Una última versión indica que han sido los años de exposición al humo de las veladoras y el contacto de los peregrinos lo que ha oscurecido la imagen, que originalmente era de madera clara.
Son muchas las leyendas, así como los milagros atribuidos a su poder. Esto, con el paso del tiempo, ha provocado que sea reconocido a nivel internacional, y que miles de fieles se acerquen a él año con año.
Fundamental
El Señor de Esquipulas es fundamental para la Fiesta Grande de Chiapa de Corzo, ya que marca la primera salida de los parachicos, quienes recorren a partir de este día las calles de la colonial ciudad.
Los parachicos, personajes esenciales de la Fiesta y compañeros fieles de María de Angulo, se encargan de visitar la casa de cada uno de los priostes, encargados de ofrecer cobijo a los santos, así como de organizar comidas en su honor para alimentar a los devotos de las imágenes religiosas.
El Cristo Negro marca el inicio de la Fiesta, porque a él se debe gran parte de la tradición en Chiapa de Corzo, y es uno de los santos más antiguos del pueblo.
Así pues, la iglesia de San Jacinto, ubicada en uno de los barrios más antiguos y populares de la comunidad, es el hogar de la antiquísima imagen del Señor de Esquipulas, a quien se le rinde honores desde el día 13, para culminar los festejos en su día grande, el 15 de enero.
Festejo
La celebración empieza el día 13, con la tradicional ""enrama"", con la cual el Cristo Negro es velado en la iglesia de San Jacinto. La enrama, según indican diversas crónicas, tiene su origen en la tradición prehispánica, en la cual era presentada como una ofrenda de agradecimiento hacia las deidades de los pueblos precolombinos por el bienestar concedido durante el año. Ya fuera que éste se manifestara como buenas cosechas, buena salud o cualquier otra forma de buena fortuna.
La enrama es una estructura de madera cubierta con hojas de zapote, zapotillo y jocotillo, adornada con diversos frutos y, en algunos casos, con utensilios como tinas, cubetas y palanganas de plástico.
Para los devotos de la imagen, el comité encargado de las festividades del santo ofrece una comida; en el caso del Señor de Esquipulas es estofado de res, chanfaina y pozol.
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