El culto hacia San Pascualito

"Verónica Huesca * CP. Rituales prehispánicos y la idiosincrasia del mexicano se mezclan creando un sincretismo religioso en la Iglesia de San Pascualito ubicada en la capital chiapaneca, que como cada ano, el 17 de mayo, los feligreses acuden a venerar a uno de los santos más importantes de la ciudad: San Pascual Bailón, nacido en esa fecha pero de 1540 y fallecido el mismo día, en 1592.

Desde muy temprana hora del pasado miércoles, decenas de feligreses acudieron al recinto para rezar a este objeto de devoción y dejar sus ofrendas, ya sea en flores o velas, además de recibir una limpieza de las vibraciones negativas, que realizan aquellas personas devotas a San Pascual y que, como ellos senalan: ""Tenemos un don que Dios nos dio y es usado para ayudar al pueblo"", dice el curador Francisco Javier Ruiz Velasco.

Hay muchos relatos acerca del origen de San Pascualito Rey. La mayoría coincide en la mala interpretación que los indígenas del sureste de México y de Guatemala tenían de San Pascual Bailón, santo patrono contra algunas enfermedades.

La llegada de pestes que traían muchos decesos, llevó a relacionar a San Pascual Bailón con la muerte, pero como un ente positivo, convirtiéndose así en San Pascualito Rey, ""santo de la buena muerte"". Se le rezaba a San Pascual Bailón para que curara a los enfermos, pero si se trataba de una persona que ya estaba más allá de poderse curar, se le rezaba a San Pascualito Rey, para que al menos tuviera una ""buena muerte"".

Un informe de 1601 denunció la práctica de la idolatría de varios zoques de Tuxtla. En 1872 se formó una hermandad para edificar una ermita dedicada al culto de San Pascual Rey, representado por un esqueleto de madera en su carretón-ataúd, del cual se sabe que en 1902 se guardaba en San Marcos y que fue trasladado en 1908 a la Iglesia del Calvario.

Durante la quema de santos de 1934, permaneció en varias casas particulares hasta llegar a la iglesia actual ubicada en la 6S Poniente y 4S Sur en Tuxtla Gutiérrez.

A este santo se le relaciona con el carretón de la muerte, que va recogiendo difuntos. Se dice que cuando se escucha su chirrido, una agonía culmina.

Durante su onomástico, los feligreses acuden al recinto católico para venerarlo. Uno a uno va recibiendo una limpia con hojas de albahaca, al tiempo que dejan sus ofrendas florales y algunos somés.

""La gente viene a despojarse de todas las vibraciones negativas y llevarse las positivas. Para mí es un santo muy milagroso, de mucha fuerza y poder. Desde hace diez anos me dedico a ramear y realizar curaciones, pues es un oficio familiar que realizamos de generación en generación, aunque para ejercerlo, primero hay que pedir permiso a San Pascualito"", explica Francisco de 22 anos.

A un lado del santo, también se encuentra la Santa Muerte elegantemente vestida, a quien también los feligreses llegan a ofrendarle.

""Muchos piensan que aquí se hace brujería; pero no es así, sólo se ayuda a la gente, y la Santa Muerte es un espíritu de mucha fuerza, no necesariamente tiene que ver con el lado oscuro"".

El incienso, la música y los cánticos se dejaron escuchar en el templo hasta entrada la noche. El festejo culminó con la llegada de los mariachis.

"