El diseño en México vive un resurgimiento

El artista Pedro Friedeberg. Cortesía
El artista Pedro Friedeberg. Cortesía

El diseño en México experimenta un resurgimiento, pues tuvo una época dorada en los años 40 del siglo pasado, expresa el artista Pedro Friedeberg (Florencia, 1936).

¿Qué piensa usted del diseño en México?

–Los años 40 del siglo pasado fueron como una edad de oro en el diseño mexicano, con Clara Porset y Luis Barragán. Fue una época clásica para el país que ahora experimenta un gran resurgimiento.

¿Se ha movido dentro del diseño también?

–Hoy arte, diseño, es todo el mismo menjurje. Por lo menos el diseño tiene una utilidad. Llámese arte abstracto, o estúpido, de unos cuadros de seis metros por 18, que no servían para nada más que colgarlos. Luego, pasaban de moda a los cinco años y se les caía la pintura. El diseño tiene algo más noble porque es funcional, se supone. Y educa un poco a las personas a tener objetos más bonitos en su casa, bellos y a la vez utilitarios.

Esto es un punto clave, educar a las personas para tener gusto.

–El buen gusto es una enfermedad, como el mal gusto. Qué es el buen gusto, pues aquel cambia cada cinco meses o 15 años. Lo que hoy se considera bonito era feo hace 30 años, y volverá a ser feo dentro de dos décadas, a lo mejor.

¿Alguna vez colocaron su obra dentro del mal gusto?

–Sí, había una galería en San Francisco, de nombre Bad Taste, que tenía muchas cosas mías. Fue hace como 40 años, cuando no estaba de moda el kitsch, ya que era considerado una enfermedad nociva. Ahora el kitsch es muy aceptado como una forma de arte.

Se ha dicho que a usted ya se le acabó la creatividad, que sólo repite lo ya hecho.

–¿Esto dicen de mí? ¿Las malas lenguas o las buenas? No entiendo qué tiene de malo. Por ejemplo, Miró pintó el mismo tipo de cuadro durante 40 o 50 años. También hay el tipo de artista que quiere hacer algo nuevo todos los días, pero debería de haber un eje.