El encuentro de joyonaqueros

"Verónica Huesca * CP. En el marco de la tradicional fiesta dedicada en honor al Santo Patrono de Tuxtla Gutiérrez, San Marcos, resurge una tradición zoque rica en rituales, que ano con ano, en el día previo al festejo principal se lleva a cabo, se trata de la realización de los joyonaqués y la ensarta de flor de Mayo.

Indígenas pobladores de Venustiano Carranza, San Fernando, Suchiapa, Ocuilapa, Ocozocoutla, Chiapa de Corzo, Copainalá e Ixtapa se reúnen a un costado de la Catedral, desde muy temprano hora para comenzar a armar las ofrendas para el Santo Patrono.

""Son alrededor de 180 joyonaqueros quienes dejan sus ramilletes en la Catedral"", explica Adolfo Alfaro de León, coordinador del programa de arte popular de la división de las culturas populares e indígenas.

Joyonaqué, que quiere decir flor costurada, era un término utilizado entre los zoques de la ciudad capital, sin embargo, en cada municipio su nominación cambia, como en Ixtapa y Chiapa de Corzo, donde se le llama Chamal y tiene forma de rombo; mientras que en Venustiano Carranza es Casolosuchi; y en Copainalá, Somé.

Los Joyonaqués están hechos de flores de mayo, bugambilias, crisantemos, flor de hueso, hoja de plátano, hoja de miel, del cajón del maguey blanco, hoja de pimienta, entre otras, las cuales los indígenas adultos y personas de la tercera edad van ensartando con hilo y aguja, al tiempo que toman su pozol blanco acompanado de un trozo de panela o bien pozol negro, mientras escuchan música autóctona interpretada al ritmo de la flauta de carrizo y el tambor.

Primero se enrolla la hoja de miel y sobre ella, enrollan la flor de Mayo, ya sea de color rojo, rosa o blanca; posteriormente, colocan una flor más con total precisión a fin de que los colores queden uniformes y a la misma altura unos de otros; y luego costuran, para entonces formar un hermoso ramillete en forma de rodela, que sin duda es un trabajo artesanal sumamente laborioso, pero hecho con gran talento y dedicación.

De igual forma se realiza la ensarta de flor de Mayo, con el fin de crear cientos de guirnaldas para después colgarlas en el interior de la Catedral

""Cada comunidad tiene diferentes formas de hacer los joyonaqués. Por ejemplo en Copainalá, el Somé no lo costuran, se trata en realidad de una vara de madera o de carrizo forrado de hojas y sobre ellos van haciendo los ramos"", cuenta Alfaro de León.

Esta es una costumbre zoque que data de la época prehispánica ""aunque no hay nada escrito, los zoques cuentan que estas ofrendas las hacían sus abuelitos, por lo que es una tradición que van aprendiendo de generación en generación"", agrega.

Sin embargo, también los tzotziles crean los joyonaqués, ""entonces es una tradición de la zona centro de Chiapas"".

Los joyonaqués son entregados no sólo a San Marcos, también son ofrendados al santo patrono de diferentes localidades.

Una vez terminado el trabajo, se quema incienso y se sirve la comida zoque, llamada zispolá, un guiso hecho con caldo de res, repollo y garbanzo, el cual se acompana con el canané negro hecho con frijol y maíz, o el blanco, hecho con puro maíz, que se sirve en borcelana, un plato de barro.

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