El Franz Mayer festeja 40 años

El recinto alberga las muestras “Durero: el primer artista viral” y “Alemania: revoluciones en el arte y la ciencia”. Cortesía
El recinto alberga las muestras “Durero: el primer artista viral” y “Alemania: revoluciones en el arte y la ciencia”. Cortesía

Para conmemorar sus 40 años, el Museo Franz Mayer organizó dos muestras y renovó sus salas permanentes con el fin de poner a Alemania como centro creativo. Una de las exposiciones es Alberto “Durero: el primer artista viral”, dedicada al histórico grabador germano considerado uno de los grandes renacentistas. La segunda es presentada en conjunto con el Instituto Goethe de México, que celebra 60 años de su creación con “Alemania: revoluciones en el arte y la ciencia”.

Ambas exhibiciones se intercalan y dialogan con los objetos de la colección permanente del museo: se revisa el pasado del arte germánico y sus influencias más destacadas. También está la visión contemporánea y de futuro. Entre los objetos hay dibujos, grabados, ilustraciones, mobiliario antiguo, libros incunables, metalistería, porcelana, biombos, cuadros y arte contemporáneo y sonoro. “Estas exposiciones nacieron a finales del año pasado, cuando partió la de Pierre et Gilles. Elegimos Alemania por el Instituto Goethe. Primero revisamos lo que había en la colección del recinto y después renovamos el espacio en forma y fondo”, explicó el curador Abraham Villavicencio.

Un artista de popularidad masiva

“Durero: el primer artista viral” toma su nombre de la discusión por los derechos de autor que reclamó el artista alemán, luego de que su colega, el italiano Marco Antonio Raimondi, copió sus obras en un taller, lo que derivó en pérdida de ingresos. Aunque varios centros creativos tenían obras para réplica, todos debían cumplir con reglamentaciones y contribuir con una cantidad económica, explicaron los curadores.

El conflicto concluyó cuando las cortes dieron la razón a Durero, con lo cual obligaron a Raimondi a retractarse y a colocar su propio sello en la obra, lo cual redujo significativamente su valor. En el recorrido, el público es recibido por un programa de inteligencia artificial que copia la personalidad de Alberto Durero (1471-1528), con el que se puede interactuar mediante videollamada. “Decimos que fue el primer artista viral porque su trabajo estaba muy concentrado en la imprenta de tipos móviles. Muchos talleres tenían permisos para reproducirlo y eso lo llevó a convertirse en ejemplo de popularidad masiva”, señala Villavicencio.

“En sus obras se puede observar un interés por la geometría y las matemáticas. Además, agregamos mesas táctiles en las que los visitantes podrán realizar desde su propia marca de libros hasta un cadáver exquisito con formas presentes en las piezas”, agrega.