El gato que no quería tener pelo, de Séverine de la Croix y con ilustraciones de Pauline Signol, es un cuento infantil que gira alrededor de un gato muy particular que no está contento con tener pelo y desea ser diferente.
La historia presenta, de una manera divertida, la idea de que a veces podemos sentirnos incómodos con alguna característica propia y desear parecernos a los demás o cambiar nuestra apariencia. El protagonista se cuestiona por qué tiene que ser como es y busca una manera de solucionar aquello que considera un problema.
A través de sus aventuras y situaciones cómicas, el cuento permite hablar con los niños sobre la aceptación de uno mismo, la autoestima y la importancia de valorar nuestras propias características. El gato descubre que aquello que inicialmente veía como un defecto también forma parte de lo que lo hace especial.
Uno de los aspectos interesantes del libro es que utiliza el humor y la imaginación para abordar un tema que los niños pueden reconocer fácilmente. Durante la infancia es común compararse con otras personas, pensar que alguna característica física es extraña o desear tener algo diferente.
El personaje del gato representa precisamente esa sensación y ayuda a mostrar que no siempre necesitamos cambiar para sentirnos bien con nosotros mismos.












