"Karla Barajas * CP. Según el Popol Vuh, el maíz es la materia prima con que fueron hechos los humanos: ""...De maíz amarillo, y de maíz blanco se hizo carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y piernas del hombre"".
Tal es compleja y profunda la mentalidad de las comunidades indígenas, que sólo entendiéndola podemos darnos cuenta de la importancia del maíz en la vida nacional y comprender, más allá de los aspectos económicos y comerciales, la sicología individual y colectiva de nuestra tierra. Las comunidades indígenas ven al maíz como un ser vivo. Las raíces forman su boca, tiene bello en el cuerpo, cabellos que cambian de tono con la edad, las espigas son como pestanas, la savia es la sangre, sus dientes pasan de lechosos a macizos. Y en las milpas, el maíz habla al sonido de sus hojas al viento. En este sentido su relación con la naturaleza pasa al plano de lo sagrado, inclusive, el alimento y la bebida son objetos simbólicos y se relacionan con ceremonias y rituales que constituyen la forma de encontrarse con los dioses. Es por eso que las comunidades acostumbran ir a Ojo de Agua a pedir una buena cosecha. Llevan ofrendas cargadas del misticismo, visitan las milpas de otros companeros en donde el ambiente se llena de danzas, aromas, colores, sabores y sentido comunitario.
Los pueblos demuestran que tienen una conciencia de los beneficios que reciben, y que están dispuestos a pagar alimentando a Dios a través de las ofrendas, ritos y tradiciones, porque hablar del maíz es hablar de nosotros mismos.
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