Una carrera vertiginosa por encontrar un antiguo libro de las horas. Una pieza única, una obra que levanta las más bajas pasiones de los bibliófilos y que dejará un rastro de muertes. Es un acercamiento al lado oscuro del coleccionismo de libros antiguos: los fraudes, las falsificaciones, los robos y las bibliopatías, pero también transmite el amor por los libros, por su contenido, por las letras, por las historias que cuentan y por lo que hacen sentir a los lectores.
Dos homicidios en librerías y editoriales de libros antiguos en Vitoria y en Madrid, dos crímenes en entornos similares, dos víctimas que se conocen y conocen el mundo de la bibliofilia. El modus operandi también es similar, el autor no da la cara, pero es certero a la hora de actuar. “Hay cierto sadismo y algo muy personal en destrozarles el rostro, y no mató en un cuerpo a cuerpo. No quiso lucha, no quiso estar presente”. Una llamada, un ultimátum, un grito desesperado. Unai López de Ayala, Kraken, se estremece al oír de fondo la palabra hijo. Al otro lado del teléfono, Calibán, el secuestrador, le marca las pautas si no quiere que su madre muera: tiene siete días para encontrar y devolverle el Libro Negro de las Horas de Constanza de Navarra.
El Libro Negro de las Horas discurre en dos espacios temporales: los años setenta y mayo de 2022. Un pasado y un presente-futuro que acabarán convergiendo en una casa de una calle de Madrid. Allí donde Unai y su madre, Ítaca, llegarán a reencontrarse. “Sabes que vivo en una zona gris, al margen de la ley. No quiero estar fichada, prefiero que conste el certificado de defunción y empezar de nuevo”, le explica la madre al hijo; y este le demanda: “Necesito conocer mi historia, tu historia, qué te llevó a abandonarme, qué llevó a mi padre a fingir que mi madre era otra”.
En los años setenta discurre toda la infancia y juventud de Ítaca Expósito, en su Vitoria natal. Desde su abandono en la puerta de un colegio de monjas hasta la salida precipitada de la ciudad. Entre medias, años de pintura y falsificaciones, presiones de ávidos coleccionistas en busca de su talento, amistades fieles, odios enconados y primeros amores. Una vida dura y difícil para una joven que apenas conoció cómo era la sociedad provinciana del momento. Ítaca es una mujer indomable que se rebela contra las imposiciones que le marcan los poderes establecidos, ya sean sus superioras religiosas, ya sean empresarios de turbio pasado. Y además es valiente a la hora de tomar decisiones: como la de dejar la familia y a su bebé Unai, convertirse en un fantasma, con nueva identidad, y huir de aquellos que quieren venganza.
Y mayo de 2022 es el presente. Es pura acción, tiempo en el que discurre la investigación y pesquisas para detener al malhechor. Deudas, extorsiones, chantajes, crímenes, pasión y venganza a partes iguales, al descubierto. Secretos de familia que verán la luz en el relato. Las piezas del rompecabezas se ajustan con precisión. La investigación fluye y Unai consigue otro de los objetivos que se trazó tras el ultimátum: atrapar a Calibán, un hombre del mundo del coleccionismo de libros antiguos, cuya meta última y casi única es tener el preciado Libro Negro de Las Horas de Constanza de Navarra para “poseerlo, acariciar su lomo cada mañana”.












