El Malilla se la rifa por el barrio

El Malilla se la rifa por el barrio

El Malilla no solo la anda rompiendo en el reguetón mexa; también alborota a miles de jóvenes que se sienten liberadas y escandalizan a sus padres al repetir frases como: “Oye, Malilla, ponte de rodillas”, “Mali, sácatela” o “Dice que la clavó, y la clavó”.

El originario de Valle de Chalco, de 26 años, es el crush de muchas chicas y líder de un fenómeno musical que ha cruzado fronteras con canciones como “B de Bellako”, “Tiki” y “Mami Tú”. Pero, como él mismo dice, la industria todavía no termina de aceptar este sonido joven de jerga chilanga. Por eso, agradece que, además de las cifras digitales, su lleno de en el Palacio de los Deportes es una prueba tangible de su éxito.

México dominando la industria

“El reguetón mexicano está en su mejor etapa, pero ante los promotores o ante la industria como que les cuesta aceptarlo. El hecho de que el Malilla se haya aventurado a hacer un Palacio de los Deportes dice mucho, porque hoy en día es notable el negocio que es el reguetón mexicano”, afirma el cantante.

En los últimos años, este subgénero, nacido en las periferias de CDMX y el Estado de México, creció a lo bestia en TikTok, antros y playlists. En México, su consumo subió 1,119 % de 2018 a 2023 y más de la mitad de su audiencia ronda los 24 años o menos, según Spotify.

Recuerda que el crecimiento fue tardado. Durante años, la escena mexa fue relegada por ser de la periferia y comparada con el reguetón tradicional de Puerto Rico o Panamá. “No se pueden comparar esos dos tipos de cosas, ¿sabes? Porque el boricua lleva 32 años y el reguetón mexicano, ¿quién lo empezó? Como que siento que sí nos llevan demasiadas brechas. Nuestro vocabulario siento que es bien único, es lo que nos identifica y lo que tiene ese sazón es nuestra jerga”, dice el cantante.

No se le sube

No es su primer gran logro. El año pasado, se presentó en el Festival Coachella, en California, y aunque tenía planeadas fechas en Estados Unidos, decidió pausarlas por el ICE. Este año, ya desfiló en la Semana de la Moda en París. “Recuerdo muy lindo mi infancia en Valle de Chalco. Yo sigo viviendo allá, una porque me gusta y dos porque es mi lugar más seguro. Mi barrio es un lugar en donde he crecido y me he desarrollado. Es lindo nunca olvidarse de las raíces”, dice, y remarca que se debe al barrio y que, aunque parezca un lugar común, “si se puede soñar, se puede lograr”.

“Antes se vivía otro estilo de vida, hoy entiendo el negocio y lo que le gusta a la gente; estoy siendo fiel a lo que ya estoy viviendo y a lo que estoy sintiendo. Ahorita estoy retratando el amor que recibo”, afirma. “Ya me estoy educando y estoy siendo más profundo. Tengo baladas, tengo salsas, tengo música más para echarle coco”.