"Fabián Rivera * CP. Las fiestas de invierno culminan con la llegada de los 3 Reyes Magos este 6 de enero. Desde el Oriente, los reyes visitarán los hogares de miles de niños de diversas partes del mundo, quienes solicitaron, al igual que a Santaclós, algún regalo o vianda.
Sin embargo, los Reyes Magos tienen a Jesús de Nazareth como su principal elegido. Se dice que emprendieron una larga travesía por el desierto para visitarlo. Pero ¿cómo llegaron hasta el sagrado pesebre para entregar sus misteriosos obsequios?
""Rumbo a lo desconocido"", un famoso libro de consulta de leyendas, misterios y demás cábalas, constata lo siguiente: ""¿Hay una explicación natural de la Estrella de Belén, que siguieron los sabios (o Magos) para hallar al Niño Jesús?""
De acuerdo con el Evangelio según San Mateo, una estrella de Oriente ""se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño"". El apóstol da pocos detalles, pero luego los cristianos describieron a los Magos como tres reyes: Gaspar, Melchor y Baltasar, quienes llevaron regalos con significado simbólico: oro (realeza), incienso (santidad) y mirra (el símbolo del hombre, que a su vez indica muerte predestinada). Pero ¿por qué siguieron la estrella?
En la historia
A finales del siglo I a. C., muchos judíos esperaban la llegada inminente del Mesías, y una señal sería la aparición de su estrella dos años antes de su llegada. Las pruebas halladas en fragmentos de rollos del Mar Muerto indican que los astrólogos de la antigüedad observaban el cielo en busca de señales de un Mesías.
La palabra ""magos"" describía, originalmente, a los hombres con una vida ascética, que estudiaban los sueños y la astrología. La estrella en sí se ha interpretado de varias maneras.
Astrónomos han deducido, a partir de este fenómeno, que en el año 11 a. C. apareció el cometa Halley con su mayor brillantez en la latitud de Belén, pero esto fue cinco años antes de la fecha generalmente aceptada del nacimiento de Cristo (6 a. C.).
Por su parte, los astrónomos chinos registraron una nova (estrella en explosión) en el año 5 a. C. Tal vez la ""estrella"" fue un meteoro o incluso una lluvia de meteoros, aunque esto no sería congruente con su brillantez durante un periodo prolongado.
Incluso el astrónomo alemán Juan Kepler (1571-1630), interesado en este fenómeno, calculó que una conjunción importante de Júpiter y Saturno, reforzada por Marte, en la constelación Piscis en el año 6 a. C., pudo haber producido la ilusión de una estrella brillante.
De cualquier manera, la estrella de Belén anunció el nacimiento del fundador de la fe cristiana. Algo prodigioso en esta historia es que el Rey Herodes, con la intención de asesinar al Mesías recién nacido, pidió a los Magos que le informaran dónde estaba el niño, pero ellos, advertidos en un sueño, regresaron a Oriente sin revelar su descubrimiento.
¿Sólo ficción?
Aunque de los ""Reyes Magos"" sólo habló Mateo, algunos historiadores y teóricos apuestan a que, al igual que muchas historias de la antigüedad, fueron inventadas a través de los siglos.
El analista español Pepe Rodríguez, en ""Mitos y ritos de la Navidad"" (Ediciones B, 1997), hace un breve recuento de este mito a través de la historia. Hasta el siglo IV los Magos fueron dos, cuatro, seis, doce o sesenta, según fuera la tradición.
Hacia el primer cuarto del siglo III, Orígenes afirmó taxativamente que los magos habían sido sólo tres, una postura que acabó prevaleciendo desde el siglo siguiente. Entrado ya el siglo III, Tertuliano, para evitar la mala fama que tenían los magos persas, transformó a los Magos en reyes de Oriente.
En un mosaico bizantino de mediados del siglo VI, en San Apollinare Nuovo (Rávena, Italia), aparecen por primera vez sus nombres actuales, pero los tres magos aún iban ataviados a la usanza persa.
En el siglo XV, Petrus de Natalibus fijó que Melchor tenía sesenta años, Gaspar cuarenta y Baltasar veinte. Una descripción física que discrepaba mucho de todas las anteriores.
Baltasar fue blanco hasta el siglo XVI, época a partir de la cual se le representó como de raza negra por necesidades estratégicas de la Iglesia.
En Occidente no comenzó a celebrarse la adoración de los magos sino hasta el siglo V. Los Reyes Magos empezaron a traer juguetes a los niños a mediados del siglo XIX. La actualmente imprescindible ""carta a los Reyes"" comenzó a popularizarse durante el primer cuarto del siglo XIX.
Mito o realidad, los Reyes Magos, al igual que otros personajes, forman parte del credo de múltiples creyentes alrededor del mundo.
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