"México * El Universal. Al igual que el jade, la turquesa, las plumas de aves exóticas y el oro, la concha era un material precioso para los habitantes de Mesoamérica. Así lo prueban los cientos de piezas elaboradas con diversos tipos de conchas recuperadas en las distintas excavaciones a lo largo de todo el país.
Tan solo en las excavaciones que desde 1978 se realizan en la zona arqueológica del Templo Mayor de Tenochtitlán se han recuperado más de dos mil 300 objetos de concha. Esto sin contar las piezas que han ido apareciendo en las excavaciones recientes, muchas de ellas no intervenidas, y que eran depositadas en las ofrendas funerarias para recrear el inframundo acuático.
Para los mexicas, así como para las diversas culturas de Mesoamérica, la concha tenía una connotación sagrada, pues al ser un elemento acuático se asociaba con el líquido vital en el desarrollo de la vida. Además, por lo difícil que resultaba su obtención, era considerado un material de lujo, al que, por ejemplo en Tenochtitlan, solo tenía acceso la clase gobernante, y era utilizado para la fabricación de objetos ornamentales y rituales.
""Los materiales preciosos, como las piedras verdes y la concha, van a tener connotaciones sagradas, son considerados como atributos de divinidades o con ellos se hacen atributos de deidades muy especificas"", comenta el arqueólogo Adrián Velázquez Castro, titular del proyecto de investigación ""Técnicas de manufactura de los objetos de concha del México prehispánico"", que desde hace 15 años rastrea las huellas de las herramientas empleadas por los artesanos prehispánicos en la elaboración de los objetos de concha.
En el caso del Templo Mayor, a pesar de la gran cantidad de piezas recuperadas en la zona, hasta ahora no se han encontrado vestigios de algún taller o área de producción de estos ornamentos. ""Normalmente, las evidencias de producción se encuentran en el lugar donde los objetos se elaboraron o en los basureros, en donde se depositaban los desechos. Sin embargo, como este tipo de objetos son de lujo, los vamos a encontrar en los contextos rituales, en ofrendas funerarias o en ofrendas hechas a las estructuras. Tenemos los objetos ya terminados, pero no las evidencias de su producción"", explica el especialista.
Desde 1993, Velázquez comenzó con la clasificación de la colección de objetos de concha del Templo Mayor, pero su interés por conocer las formas de elaboración de estas piezas lo llevaron a crear en 1997 un proyecto de arqueología experimental que después se convertiría en un taller de manufactura de la concha, en el que a partir de la reconstrucción de las piezas antiguas con conchas modernas se busca conocer las técnicas con las que se trabajó este material en la época prehispánica.
Hasta entonces, dice el especialista, el tema de la elaboración de los objetos en concha solo había sido abordado por la arqueóloga Lourdes Suárez Diez, quien había planteado una serie de hipótesis sobre las formas en que en la época prehispánica se trabajó la concha.
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