El Munal se cae a pedazos

El inmueble resultó con severos daños luego del terremoto de 2017. Cortesía
El inmueble resultó con severos daños luego del terremoto de 2017. Cortesía

Los problemas de infraestructura y las denuncias no empezaron en 2022. Desde el terremoto de 1985 se han desprendido piezas de la fachada y del patio del Museo Nacional de Arte (Munal). En el terremoto de 2017, el pináculo derecho de la parte central se cayó hacia la explanada de la calle de Tacuba; su restauración puede observarse desde El Caballito, la estatua ecuestre de Carlos IV, de Manuel Tolsá.

El pasado 8 de abril, cinco años después y sin siniestros de gran magnitud, se desmoronaron pedazos de la balaustrada en la cara que da a la calle de Donceles, informó un trabajador del museo, que prefirió guardar el anonimato por precaución a que se repitan las represalias y el hostigamiento laboral contra los empleados que denunciaron irregularidades de 2010 a 2013, en la gestión del exdirector Miguel Fernández Félix. El mismo 8 de abril, a un costado de la parte superior del medio cilindro del patio, se desprendió un bloque de piedra que mide alrededor de 50 centímetros por 50 centímetros.

Entre febrero y marzo de este año, contó el trabajador, hubo un desprendimiento del plafón del pasillo del segundo piso, a la altura de la escalera de emergencia. En uno de los primeros oficios emitidos a la actual directora del Munal, Carmen Gaitán, con copia a la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), Lucina Jiménez, y fechado el 1 de julio de 2021, se lee: “Solicitamos a usted se efectúe de manera urgente el mantenimiento al plafón de la escalera principal que representa la grave filtración de agua que se está presentando con motivo de la temporada de lluvias”.

También se demandó implementar un programa de mantenimiento permanente, preventivo y correctivo. En esta administración se han enviado cuatro oficios al Inbal y dos a la Presidencia de la República sobre los daños edilicios. Del Ejecutivo se informó que el asunto se evaluaría con el Órgano Interno de Control. El oficio más reciente que recibió el Inbal se mandó el 22 de abril. Ninguno de los firmantes ha obtenido respuesta hasta el momento.

Sobre los daños en la cara trasera del museo, en Donceles y Xicoténcatl, a la altura del Callejón del 57, se colocó una malla para contener el posible desprendimiento de piedras, pero el soporte ya se perdió. “El personal de Protección Civil nos ayudó a ver con binoculares varios puntos detrás de la malla que tienen mucha humedad”, señaló. “Han enviado drones, pero estas observaciones carecen de precisión para corroborar los daños”.

Lo que se solicita, informó el trabajador, es colocar un andamiaje para verificar manualmente las zonas debilitadas. En septiembre de 2021 se denunció públicamente que las filtraciones de agua en la Sala 5, dedicada al arte virreinal, dañaron el óleo Los santos niños Justo y Pastor, de José Juárez. La gotera dejó una marca vertical a lo alto del cuadro.

“El 29 de septiembre el sindicato trató el tema. A Alejandro Flores, restaurador del Cencropam (Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble) que ya había trabajado en el cuadro con anterioridad, se le dijo que la restauración sería inmediata. Al poco tiempo de la denuncia se le dio prioridad a la restauración del cuadro. Los trabajadores, en especial aquellos con más antigüedad, saben de la necesidad de conservar el patrimonio”, señalan.

En un video que recibió un medio de comunicación se aprecia que la Sala 5 aún se inunda: “Hace un semana, en un día de lluvia y un mes después de que se impermeabilizara el techo, siguieron las goteras. Las filtraciones no son nuevas, la diferencia es que en el pasado hubo administraciones que le dieron prioridad al mantenimiento”.

En un recorrido, guardias del Munal afirmaron que la Sala 5 está en remodelación y cerrada al público desde el pasado sábado. En 2019, Protección Civil delimitó una cuarta parte del patio debido a una serie de pequeños desprendimientos. “En ese entonces había una visita escolar que, por seguridad, trasladamos al auditorio. Reubicamos a los niños para que vieran la arquitectura del edificio”, precisó el trabajador del recinto.

Reuniones particulares

El último gran proyecto de remodelación fue entre 1999 y 2000. Más allá de la desatención citada, existe un agravamiento del problema: la realización de eventos privados maquillados como visitas culturales. “Nos oponemos mucho a este tipo de eventos. Ya hubo dos accidentes con las lonas”, indican.

Eran estructuras muy pesadas que cruzaban el patio. Hace varios años, por ejemplo, el aire movió una estructura metálica que golpeó la entrada de la oficina del área de Exhibición y Registro de Obra en el tercer piso. Si el golpe hubiera sido en dirección contraria, el impacto habría destrozado la balaustrada como ya sucedió antes”.

Los eventos de particulares se han llevado a cabo desde su reapertura, informó, y si bien hay recintos que así adquieren fondos o bienes en especie y empresas que se dedican a hacer eventos en los museos, el problema de fondo en el Munal es el mantenimiento permanente y el cuidado de los protocolos: “En el periodo de Miguel Fernández se hacían eventos continuamente, por lo que el inmueble presentaba más daños. En esta administración van aproximadamente siete reuniones de este tipo”.

Aunque el museo cuenta con una Gerencia de Eventos Privados, existe un documento con fecha del 27 de octubre de 2009, “Lineamientos para la realización de eventos especiales”, emitido por el Patronato del Museo Nacional de Arte, A.C. En él se especifica que en áreas como el Vestíbulo o el Salón de Recepciones caben 300 personas para coctel; en el Patio de los Leonas, hasta 650; y en las salas de exhibición, grupos de 30 personas.

“No comprendemos por qué las reglas las pone el Patronato y no la institución. Además de que nunca he visto un manual de operaciones para el cuidado y conservación del museo. Por la caída de los ornatos, el patio se encuentra cerrado, pero los directivos presionan a Protección Civil preguntándole cuándo se podrá abrir de nuevo; el personal les ha dicho que por seguridad no puede abrirse aún. Si abren el patio, pondrían en riesgo la integridad de los visitantes”, destacan.

El evento más reciente fue de Food and Travel Experience el 11 de mayo, fecha en que hubo una protesta de integrantes del sindicato del Munal afuera del Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque. Ese día “le pidieron al personal que checara su tiempo extra, quizá para que pareciera que se trató de algo institucional”.

Por lo común, contó, en los eventos se entregan distinciones a directivos de empresas particulares: gente de bancos, General Motors, Ford Foundation o farmacéuticas. “Lo grave es que pareciera que se le da más importancia a lo privado que a lo institucional. Hace unos días hubo un evento religioso en el Palacio de Bellas Artes y la comunidad se indignó”, dijo.