El ogro que devoró las fantasías

El ogro que devoró las fantasías

La película de Shrek enfrenta un reto mayor que despertar la nostalgia del público: volver a romper las reglas que cambiaron el cine de animación hace 25 años en la nueva entrega programada para llegar a los cines en 2027.

Para el crítico de cine Silvestre López Portillo, esa es la única forma de que el ogro verde recupere el impacto que tuvo la primera entrega. “‘Shrek’ funcionó porque rompió todo. La única forma de que vuelva a funcionar es que vuelva a romper el molde. Tiene que volver a ser políticamente incorrecta, sorprender y desafiar las tendencias actuales del cine, tal como lo hizo hace 25 años”, explicó.

Recibimiento

Estrenada en 2001 por Dreamworks Animation, la cinta dirigida por Andrew Adamson y Vicky Jenson no solo conquistó la taquilla y obtuvo el primer Óscar a la mejor película animada, también transformó la manera en que Hollywood entendía los cuentos de hadas, los protagonistas y el humor dirigido a toda la familia.

Hace 25 años, un ogro malhumorado llegó para burlarse de los cuentos de hadas, cuestionar la figura del príncipe perfecto y demostrar que el héroe no tenía que ser atractivo ni la princesa terminar convertida en humana. Para López Portillo, ese fue el verdadero legado de la cinta: cambiar las normas que durante décadas habían definido el cine animado y desacralizar historias que durante generaciones habían sido presentadas como ideales. “Se burla del príncipe perfecto, de la princesa pasiva que espera ser rescatada, del amor a primera vista, de la belleza como recompensa moral, del reino limpio, ordenado y artificial y de la idea de que todos deben vivir felices para siempre. Les dio la vuelta a todos esos conceptos y desde ahí ya era una película contracultural”, refiere.

Aunque no fue la primera en parodiar los cuentos clásicos, el especialista considera que sí fue la primera superproducción familiar en hacer de esa irreverencia su principal atractivo.