El platillo más diverso: tamal

Verónica Huesca * CP. El tamal a diferencia de la tortilla, es el alimento prehispánico de mayor versatilidad y extensión territorial en México y América.

Y es que este delicioso platillo se consume desde el sur de Estados Unidos hasta la Patagonia.

En México hay alrededor de mil formas diferentes de hacerlo y su diversidad es mayor en los estados que tienen más grupos étnicos, como son los casos de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Puebla y Michoacán.

Tan solo en Michoacán, no hay menos de 200 tipos de tamales.

Los más típicos de la región son los dulces con rellenos de miel de abeja, calabaza, camote, higo, coco, plátano, pera, tejocote, chilacayote, durazno, zarzamora y guayaba.

Mientras que en Chiapas, están los de frijol con chipilín, de iguana, armadillo guisado, tamal de jacuané, nacapitu, cuchunuc, putzatzé, yumimujú, picte de elote, toro pinto, de chipilín, de bola, de carne con verduras, con pollo, de pescado y mariscos.

La principal distinción entre la tortilla y el tamal, además de la forma, residen que éste en la mayoría de sus variedades es un platillo por sí mismo y no un alimento neutro o complementario.

Esta misma distinción tiene el tamal con el pan europeo, con el que los espanoles, Bernal Díaz del Castillo y Bernardino de Sahagún entre otros, lo equipararon sin considerar esta diferencia específica, pese a su equivalencia dietética.

Otro dato notorio del tamal y la tortilla consiste en que ésta no se ha modificado en milenios, en tanto que la mayoría de las variedades de tamales son mestizas por la incorporación de rellenos europeos o de otras regiones del mundo.

Los rellenos más comunes son de carnes de cerdo y pollo, pero los hay con mariscos, peces, insectos, frutas, vegetales y prácticamente todos los ingredientes culinarios. El más exótico es el de iguana, aunque está por desaparecer debido a que el animal se halla en peligro de extinción.

La mayor virtud de los tamales, sin embargo, es que se hacen conforme al famoso dicho: de chile, dulce y manteca.