El poeta de mayo

"Estamos acostumbradas a que mayo es el mes de las novias, de las madres, de las 400 quinceañeras en el Distrito Federal, de las flores, y por lo mismo, de los olores, las fiestas, los besos y los abrazos.

Pero, el 8 de mayo, el poeta Javier Sicilia nos cimbró con su discurso en el Zócalo de la Ciudad de México. Nos hizo reflexionar acerca de que las flores de mayo ahora son para los muertos; que las viudas están llorando junto a los huérfanos, y aquellos que perdieron un hijo se preguntan lo que un día Jaime Sabines en su poema ""A media noche"" se cuestionó: ""Cada día, hijo mío, que se va para siempre, me deja preguntándome: si es huérfano el que pierde un padre, si es viudo el que ha perdido la esposa, ¿cómo se llama el que pierde un hijo?, ¿cómo, el que pierde el tiempo? Y si yo mismo soy el tiempo, ¿cómo he de llamarme, si me pierdo a mí mismo?"".

Javier Sicilia nos ha convocado con su exclamación: ""Estamos hasta la madre"". Y llegar al punto de estar ""hasta la madre"" significa estar inflado como un globo de tanto permitir; de hartazgo, de indignación. Para que eso sucediera, tuvimos que haber tolerado demasiado. Y en eso de soportar, las madres somos especialistas.

Porque ser madre en México significa que cuatro de cada diez mujeres han sido víctimas de violencia por parte de su pareja, como señaló el Instituto Nacional de las Mujeres. Que la aportación de 47.3 por ciento a la economía del país es de las mujeres separadas, divorciadas o viudas, como informa el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), pero su participación pública es sólo del 25 por ciento. Que en trabajos iguales la mujer gana 30 por ciento menos que un hombre y, tomando en cuenta el trabajo doméstico y extra doméstico, la mujer trabaja 14 horas más a la semana que un varón.

A la mujer rural se le complica que le sean reconocidos sus derechos ciudadanos; poco a poco están entrando a estos espacios de decisión en su comunidad, tras muchos años de lucha y por la migración de los hombres. Su lucha implica desde poder tener una parcela y los recursos para sembrarla hasta hacerse responsable de una familia, pasando por tener que caminar grandes distancias para poder conseguir agua potable y leña o el no contar con un transporte o servicios de salud.

En mayo, los discursos escritos o hablados coincidieron: no más violencia, no más desaparecidos, no más secuestrados, no más impunidad, no más corrupción, no más políticos sordos y mudos, no más muertas y muertos. No más valemadrismo. Por ello es importante que las madres nos sumemos también al ""¡ya estamos hasta la madre!"".

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