Alejandro Fernández intentó recrear la emoción de aquel momento memorable en el que Vicente Fernández dejó grabado con su concierto “Un mexicano en la México”, en 1993, cuando entre lágrimas se entregó a la Plaza de Toros México.
Con un escenario muy similar al que utilizó su padre en 1993 (en forma de cruz y con una visibilidad de 360 grados) “El Potrillo” ofreció el segundo concierto de su carrera en la Plaza México.
A diferencia de la presentación de Vicente, en esta se colocó una estructura en el centro de la plaza. Alejandro eligió la noche como fondo, y salió a escena con un traje de charro en color negro. Vicente en su momento, lo hizo de día, con una tarima color blanco, y un traje con textura de pana en color naranja.
Hace más de tres décadas, Vicente ascendió a la tarima ante la mirada de 50 mil espectadores, y de la emoción no pudo soportar las lágrimas, al tiempo que interpretaba “No me sé rajar”. El sábado pasado, Alejandro tampoco pudo contenerse en el momento que estuvo dedicado a homenajear a su padre.











