Lo que empezó como una demanda por usar la imagen del Hijo del Santo sin su consentimiento terminó también como una defensa a su derecho por mantener su anonimato. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió que cualquier luchador puede comparecer portando sus máscaras, pues su actividad requiere que no se revele su identidad.
Así, El Hijo del Santo, ganó una larga batalla legal de casi 7 años en contra de la empresa Triple AAA y su representante legal Marisela Peña, por comercializar DVD y videogramas con la imagen del enmascarado sin su consentimiento.












