El Santo, la leyenda del pancracio

Con una brillante máscara plateada, Rodolfo Guzmán Huerta, conocido como El Santo, se convirtió en ídolo de la lucha libre mexicana y su destacada trayectoria en ese deporte quedó inmortalizada en el cine, una historieta y una serie animada.

A 35 años de su fallecimiento, el luchador profesional y actor fue recordado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) en una conferencia que se llevó a cabo el miércoles en la que participarán Rafael Hernández Ángeles, Viviana García-Besné y Genaro Saúl Reyes.

“El Santo fue uno de los productos culturales híbridos del México posrevolucionario. Su omnipresencia (luchador y héroe) le permitió permear su imagen como representativa del México popular y urbano”, indicó el instituto en su cuenta de Twitter.

El mítico héroe justiciero de mil batallas, quien nació el 23 de septiembre de 1917 en Tulancingo, Hidalgo, inició su carrera en la lucha libre como Hombre Rojo, Enmascarado, Murciélago II, Demonio Negro, entre otros.

Después adoptó el sobrenombre El Santo, con el que debutó en la Arena México, de la colonia Doctores y con el que posteriormente se consagraría en la memoria de los mexicanos.

Primero peleó para el bando rudo y después se cambió al técnico, para darle mayor credibilidad a su papel de héroe en la pantalla grande. Aunque la primera película sobre luchadores en México se rodó en 1952 La bestia magnífica, el también llamado “rey del cuadrilátero” tuvo su primera participación seis años después, en Cuba, con los filmes Santo contra el cerebro del mal y Santo vs los hombres infernales.

Tras su éxito en el ring, en 1952 se convirtió también en un personaje del cómic Santo El Enmascarado de Plata ¡Una aventura atómica!, del dibujante José Guadalupe Cruz, cuyo tiraje llegó a más de un millón de revistas a la semana.

En sus aventuras, el Enmascarado de Plata enfrentó a psicópatas asesinos, monstruos del espacio, maléficas hechiceras, gángsters internacionales, mujeres vampiro, momias sedientas de venganza y científicos enloquecidos, que lo convirtieron en un superhéroe y símbolo de la justicia.

A principios de la década de los 80 participó en películas como Santo vs los zombies, se alió con la Interpol en Santo contra el Rey del Crimen, resolvió delitos en Santo en el hotel de la muerte y se enfrentó al diabólico Doctor Zuko, en Santo contra el cerebro diabólico.

Para 1982, su fama se internacionalizó con la producción cinematográfica de horror Santo contra las mujeres vampiro, posteriormente se consolidó como el héroe de la máscara plateada y campeón de la justicia en Santo en el Museo de Cera.