El son jarocho es un género que no tiene una letra específica, cada cantador posee su acervo de coplas, puede incluso inventar un argumento y está inspirado en el momento actual o el estado de ánimo, aseguró el director del grupo de son jarocho Mono Blanco, Gilberto Gutiérrez Silva.
Entrevistado previo a un recital que ofreció la agrupación en el foro multidisciplinario Bajo Circuito, de la zona de la Condesa, en esta capital, el también cofundador del grupo originario de esta ciudad, comentó que el son jarocho “le canta al amor, a la vida, a la muerte y todo lo que hay en medio”.
Refirió que el género hoy “tiene mucha actividad, hay mucho fandango, muchos grupos, algunos apegados a lo tradicional otros a lo experimental, pero el género en la ciudad representa una parte importante de la dinámica cultural”.
No obstante la amplia oferta cultural y artística en la capital, Gutiérrez afirmó que ese tipo de música gana cada vez más terreno y espacios, no sólo en la capital sino en otras varias partes del país y del mundo. “Cada vez hay más público, ha crecido en cantidad y ello se debe a un trabajo que en nuestro caso, comenzó hace 40 años con distintas personalidades”, señaló.
El jaranero expresó también su beneplácito por tocar en espacios como el Bajo Circuito, el cual, consideró, es una valiosa alternativa dentro de la capital. “Para nosotros es interesante porque se trata de espacios que están abriendo y dan cabida a la música tradicional mexicana. Es buena la apertura de estos espacios para promover la música y sobre todo porque se crean fuentes de empleo y más en un época en que la tendencia escasea en el rubro cultural”, señaló.
Con toda la energía del Sotavento, la agrupación impulsora de la renovación del son jarocho, tuvo un muy buen debut en dicho espacio donde promocionaron su más reciente material discográfico titulado Orquesta Jarocha.












