El túnel, del argentino Ernesto Sabato, es una de las grandes obras sudamericanas de este siglo, cuyos ecos recogieron pronto en Europa Graham Greene y Camus. El relato, montado con los recursos de la novela policial, desarrolla un personaje que revela su psicología introspectiva e impone al lector un análisis de la desesperanza.
El protagonista, Juan Pablo Castel, persigue inútilmente lo inalcanzable, que no es sino el regreso a la infancia, simbolizada en la ventana de un cuadro, motivo reiterado largamente en la narración.
¿De qué trata?
El protagonista de la novela es Juan Pablo Castel, quien relata con sumo detalle el proceso psicológico que lo llevó al asesinato de María Iribarne, su amante.
La relación entre ambos comienza tras una exhibición de arte en la que Castel, pintor de profesión, advierte a la única persona entre los asistentes que ha reparado en una escena marginal de su cuadro La maternidad. Se trata de María, con la que se obsesiona al creer que es la única capaz de comprenderlo.
Castel establece con ella una relación marcada por la incomunicación, por lo que sólo poco después descubre que está casada con Allende, un hombre ciego. El descubrimiento desata una neurosis de la que ya había dado signos en sus encuentros anteriores. Sumergido en tormentosas cavilaciones, concluye que María ha tenido y tiene una colección de amantes, de las que él es solo una pieza. Por ello, decide asesinarla.
Sabato indaga en el mundo psicológico de un personaje bajo la forma de un relato en primera persona. Así, muestra el camino por el cual Juan Pablo Castel pasa del dominio de sí mismo a un estado absolutamente irracional. María es el móvil de esta transformación, una mujer indescifrable, que no puede ser poseída ni escrutada. Además, su compromiso no es total y su juego es peligroso.
Desde el inicio, hay signos de una perturbación en el carácter de Castel, ya que se percibe a sí mismo como un incomprendido y manifiesta reiteradamente desprecio por sus semejantes. Los detalles aparentemente banales con que inicia la historia de sus primeros encuentros con María son bastante claros.
De esta manera, el lector puede notar su carácter en los momentos en que la observa, la persigue y se vuelve agresivo ante la frustración de sus expectativas. También dará cuenta de ello la evolución del mundo onírico del personaje que recuerda los postulados del surrealismo, donde el subconsciente juega un papel fundamental.
Por otro lado, le afectan las condiciones existenciales y estas se vuelven detonantes en su transformación. De este modo, lo acosan la vanidad y la soledad, así como los conceptos de fidelidad, verdad, culpa y el castigo.
Una de las principales características de la novela es que el protagonista comparte sus argumentaciones con un lector imaginario del que espera comprensión, acaso piedad. Sus reflexiones funcionan como justificación de sus impulsos y arrebatos. Con ello, cada argumento filosófico y cada especulación sobre María, lo arrojan a un túnel sin salida.












