En este mes hemos presenciado, a través de los medios, cómo mujeres de gran valía se han enfrentado al gigante del sistema político mexicano para señalar e incidir con propuestas y mantenerlas.
A inicios de octubre escuchamos a la ex atleta mexicana Ana Gabriela Guevara, subcampeona olímpica de los 400 metros planos en Atenas 2004, cuestionar la presencia de Michael Phelps en el Festival Olímpico Bicentenario. “Si por mí hubiera sido, yo no hubiera traído a Michael Phelps, yo habría optado por un atleta que fuera mucho más visible”, dijo.
Guevara detalló que “desafortunadamente, es poco o nada lo que se podía ver de Phelps. Si bien te va, los que iban por Paseo de la Reforma veían subir y bajar una de sus manos y cuando se lanzaba un clavado a la alberca, pues el resto del tiempo era invisible”. Destacó que, para arreglar el deporte mexicano, “sería necesario meterlo en una licuadora, despedazarlo, y una vez desmadrado, sacarlo y de ahí empezar”.
Antes de la quincena escuchamos a la diputada del Partido del Trabajo, Laura Itzel Castillo, discrepar con el director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), Juan José Suárez Coppel, quien informó a la Cámara de Diputados que la principal empresa del país tiene pérdidas por más de 80 mil millones de pesos por pasivo laboral y pidió 150 mil millones para elevar su rentabilidad. La Diputada le restregó gastos suntuarios como viajes internacionales a todo lujo realizados por el funcionario.
En la quincena escuchamos a Gabriela Knaul, relatora especial de la ONU señalar que el sistema judicial en México sigue en gran medida a expensas de las decisiones del Poder Ejecutivo, por lo que su nivel de autonomía y confiabilidad es todavía insuficiente.
Nos expuso lo que todos conocemos, que en los estados es frecuente que los jueces de los tribunales superiores de justicia sean nombrados por el gobernador en turno, con la consecuente falta de autonomía y objetividad que ello implica. Otro de los puntos más débiles de la cadena de impartición de justicia, señaló, son los ministerios públicos, pues esta instancia también depende del Poder Ejecutivo, y ello puede minar la credibilidad de la autoridad a la que se encomienda investigar los delitos.
Blanca Alcalá Ruiz, presidenta municipal de Puebla, durante su participación en el foro “La Re-Evolución de las Mujeres. Tejedoras del Nuevo Siglo”, señaló que, pese a que en educación básica la proporción entre niños y niñas es casi de uno a uno, y en las universidades, algunas veces las mujeres superan el número, México ocupa el lugar 91 de 134 países en cuanto a la brecha entre géneros, por debajo de países como Argentina y Costa Rica. Mientras que el Banco Interamericano de Desarrollo demostró que las mujeres en México reciben 7.8 veces menos que un hombre haciendo el mismo trabajo, con los mismos estudios.
En México, la brecha de género persiste y la tendencia general es a un progreso muy lento o nulo hacia la igualdad entre mujeres y hombres. Por ello destacamos las acciones de mujeres que saben pactar y negociar, no sólo con los hombres, sino con las mujeres mismas.











