El vocho, protagonista en “AtardeSer”

La muestra permanecerá hasta el 6 de junio, en la galería Latinou, ubicada en Colima 29, Roma Norte, CDMX. Cortesía
La muestra permanecerá hasta el 6 de junio, en la galería Latinou, ubicada en Colima 29, Roma Norte, CDMX. Cortesía

¿Qué encontraría un arqueólogo del futuro para entender a la civilización de hoy en día? Un “vocho” es lo que se le viene a la mente al artista Rodrigo Imaz (Ciudad de México, 1978); es un automóvil que convierte en el protagonista de su nueva exposición “AtardeSer”, en la galería Latinou. “Creo que el vocho tiene como una característica muy popular en la que nos identificamos todos. Los coches además son como estos espacios de protección o de seguridad con lo que nosotros nos desplazamos, entonces habla mucho de quien los ocupa. Me interesa mucho el trabajo con el Volkswagen por las posibilidades simbólicas que tiene, siendo pues el vehículo más popular del siglo XX y yo diría que el único tanque que no es bélico, es como un tanquecito que no sirve para la guerra, que sirve para lo cívico, para el desplazamiento”, reflexiona Imaz.

La muestra se divide en dos partes, con este coche siempre como protagonista; en una aborda el tema del ocaso de la civilización, con la instalación Ocaso, un vocho destartalado enterrado entre la arena al que acompañan dos pinturas con un estilo rupestre. Recreando un atardecer al fondo de la instalación, Imaz no solo hace referencia al ocaso del día, sino también al de la sociedad.

Propuesta

“El objeto es como un cadáver, pero al mismo tiempo es una escena tropical, juguetona porque todavía hay luz y suena la radio, como una especie de atardecer perpetuo”, es como Imaz describe su obra, que está complementada con esculturas de mármol negro.

La obra maneja esta dualidad sobre un bello instante y un suceso apocalíptico porque el creador dice que ha estado reflexionando sobre la actualidad: “Tiene mucho que ver con una lógica medio apocalíptica del fin de los tiempos, reflejo de nuestra actualidad en muchos sentidos, de la violencia que se está viviendo en ciertas regiones del planeta”.

En la segunda parte, con esculturas de madera, Imaz juega con las dimensiones del auto que es un taxi, alterando su forma con la técnica de remojar triplay. “En el caso de estas piezas, lo que intento hacer es que el vocho sea más familiar, donde quepan todos y poner entredicho la lógica de que un taxi es más exclusivo, estos que presento ya son más como microbús o combis”, detalla.