"Verónica Huesca * CP. La palabra ""papalote"" procede de papalotl, que en nahuatl es uno de los nombres con que se le denomina a la mariposa. De la misma palabra azteca procede el mexicanismo ""papalota"" que significa 'mariposa'. Probablemente, la palabra nahuatl intenta evocar con su sonido la sensación que produce el vuelo de la mariposa. Si es así, se trataría de una formación análoga al latín ""papilio"" o al euskera ""pinpilinpauxa"".
Estas definiciones le dan sentido a esa extraordinaria sensación que otorga el volar un papalote, cual si fuera una mariposa encumbrándose en el horizonte lejano. Muchos recordarán que durante su ninez, iban a 'la lomita', uno de los lugares más altos en la capital chiapaneca, idóneos para emprender esta actividad, ya que en los meses de noviembre, y enero, el viento se presentaba con tal fuerza que podía volar lo que se le pusiera enfrente.
El difícil vuelo de
la mariposa
Sin embargo, no es tan fácil encumbrar una cometa, de hecho requiere de paciencia y cuestiones físicas, y sobre todo de sensaciones, conocer y sentir el viento, su fuerza, su velocidad, para que el papalote pueda volar.
En la comida Campestre que realizó el Instituto Andes, el pasado domingo, los padres de familia en companía de sus hijos (estudiantes de este prestigiado Instituto) llevaron a cabo esta actividad, que desafortunadamente ya no se realiza ante la creciente invasión de los medios de comunicación como la televisión, el internet, el cine o los videojuegos.
""El hecho de armar el papalote, porque en aquel entonces uno lo creaba, además de hacerlo funcionar con el aire, remite a una relación de convivencia y como nino empiezas a ver qué función tiene el aire y combinas toda la manualidad con un desarrollo de la física, un desarrollo de convivencia"", cuenta el padre de familia, Raúl León Burguete
Materiales requeridos para elaborar el papalote
El carrizo, delgados bastones de madera, varas ligeras y por supuesto, el papel de china en vistosos colores, son los materiales que se requerían para la elaboración de un papalote, actualmente ya puedes adquirirlo, costando los disenos más sencillos, 50 pesos.
""Una vez que está arriba es muy divertido. Esta diversión es más sana, pero los papás somos los que debemos buscar los espacios y ensenarles que estas actividades son mucho más recreativas y de mayor integración familiar"", senala Alfredo Machorro.
Y es que este último objetivo definitivamente fue logrado durante este evento del Andes, ya que los estudiantes, en su entusiasmo por ir corriendo a través de la ladera con el hilo en mano viendo como el papalote es llevado por el viento de un lado a otro, se acercaban a sus padres para pedirles ayuda, y a veces hasta el tío y el abuelo llegaban para auxiliar y apoyar esta actividad, ya que el inicio del vuelo resulta un tanto difícil.
Volar un papalote, el vuelo de la mariposa, de colores chillantes y formas diversas, con el viento a favor y a veces en contra, una lucha por levantarse y no caerse, una costumbre que no debe olvidarse.
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