Elena| árbol de muchos pájaros

"Sara Regalado * CP. ""La medalla Rosario Castellanos con la que hoy me honran, no es sólo una distinción sino un compromiso que invita a ser el árbol de muchos pájaros que ya no cantan, porque en nuestro país, la única voz que se escucha es la de las armas"", asumió la escritora mexicana Elena Poniatowska luego de imponérsele esta presea, el mayor reconocimiento que entrega el Congreso del Estado de Chiapas a personajes que han contribuido a la cultura y sociedad del estado, en conmemoración por la muerte de la escritora chiapaneca, quien en mayo de 1925 nació accidentalmente en el Distrito Federal, como ella solía decir, y que hace 36 años falleció ""en la forma más absurda al tratar de conectar una lámpara en su casa de Tel Aviv. La descarga eléctrica la mató y falleció solita a bordo de la ambulancia que la llevaba al hospital. Nadie la vio, nadie la acompañó.

Al irse, se llevó su memoria, su risa, todo lo que ella era. Su modo de servir, de ser adiós y nunca"", pronunció Poniatowska en su discurso durante sesión solemne del Congreso.

La medalla instituida en noviembre del 2004 y entregada ya a cinco distinguidos varones, por primera vez, y como un acto de justicia y de coherencia con la literatura y el discurso de Rosario Castellanos, se entregó a una mujer, mujer que también fue la primera en recibir en su momento le Premio Nacional de Periodismo. Pero la propia Elena prefiere dejarle estos créditos a Rosario, para que ella siempre sea el ejemplo para toda mujer: ""Su vida es el mejor alegato para que todas las mujeres con vocación creativa confíen en sí mismas"", expresó la periodista nacida en París, Francia.

En un discurso, del que ella misma se disculpó por quitarle lo formal al suceso, en donde lo protocolario se transformó más bien en sensibilidades, recuerdos, empatías, filosofía, poesía y encanto, Elena Poniatowska no dejó de lado si postura ante los problemas sociales; como a lo largo de sus páginas y páginas de crónicas en las que denuncia, y le da salida y le da luz al testimonio de los que pelean justicia, este sábado en Tuxtla Gutiérrez exclamó: ""Rosario vivió entre estudiantes y hoy se quedaría fría ante las cifras que confirman que 10 millones de jóvenes entre los 19 y 23 años, no estudian ni trabajan. Ante la falta de oportunidades, les pediría erigirse en jueces inapelables de sí mismos, de su sociedad y de su país y mirar de frente al sol, porque después de todo, ella dijo: 'Esta vida no puede llamarse desdichada'"".

Ante este pronunciamiento, el público no tuvo más que rendirse a la palabra de Elena, y a ella, por su parte, no le quedó más que alimentarse larga y profundamente del nutrido aplauso que cerró vehemente el reconocimiento que en ese momento le hacía el pueblo chiapaneco.

Y si aún podía ser más disfrutable para la autora de ""La noche de Tlatelolco"", en esa reunión de festejo a la cultura y a la mujer tuvo la dicha de encontrarse ahí a amados amigos, como la poeta Ámbar Past, quien no dudó en celebrar la mayor cualidad de Elena: Es una persona muy humilde. Un día el pregunté: 'Siendo quien eres, ¿dónde encuentras tanta humildad?' y ella me contestó: 'Es porque pasé muchos años en la antesala como periodista, esperando entrevistar a gente importante'. Así que es una persona a quien admiro muchísimo, celebro mucho sus obras y me da mucho gusto que el estado de Chiapas esté reconociendo su labor literaria y social"".

Por su parte, Jesusa Rodríguez, quien fue floreada por la propia Elena en su discurso, asumió: ""Elena tiene una cualidad que en el mundo casi nadie tiene, no es egoísta y no tiene el ego por delante, es una escritora que pone las voces de sus personajes o de las personas de las que escribe por delante de sí y eso es algo casi único. Las dos, tanto Rosario como Elena, le han dado grandeza al ser humano"".

En tanto, el rector de la Universidad De ciencias y Artes de Chiapas, Roberto Domínguez Castellanos, recordó la época en la que estuvieron unidos él y Elena a través del discurso que defendía los derechos de los estudiantes y que terminó en masacre el 2 de octubre de 1968: ""Tuve acercamiento con ella en el 68 y de ahí la hemos venido siguiendo como escritora, como mujer de bien, como mujer muy comprometida con los problemas sociales del país y creo que es un acto de justicia esta entrega que se le hace y que el Congreso no tuvo problema en ponerse de acuerdo para esta decisión"".

La titular del Consejo Estatal para las Culturas y las Artes reconoció por su parte: ""Los mexicanos que adoptan ser mexicanos por amor y por valor son todavía más valiosos y es el caso de Elena Poniatowska, una escritora con una gran sensibilidad, con una gran aportación literaria y sensible a los problemas de México"".

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