Embellecimiento dentario

"Sara Regalado * CP. Dentro de las costumbres de atavío en las culturas prehispánicas, sobresale una que resulta de sumo interés para los antropólogos físicos y para los arqueólogos en general, pues a partir de ésta se pueden descifrar diversos datos acerca del personaje encontrado: las incrustaciones dentarias, que junto con la limadura para dar cierta forma a la pieza dental, fueron un método de embellecimiento del cuerpo de nuestros antepasados.

Pero, lejos de la importancia histórica que dentro de la arqueología se sabe dar a esta costumbre, no sólo en los mayas, sino en otras culturas prehispánicas e incluso en comunidades étnicas actuales en varias partes del mundo, sin duda es llamativa por sí sola la función estética que se cumplía al incrustar piedras semipreciosas como jadeíta, pirita, jade o turquesa, e incluso hueso, como el único caso reportado en México, en Cholula, Puebla.

El valor ornamental aumenta al suponer los conocimientos y la pericia con que los antepasados especialistas realizaron este arte en el que no sólo bastaba el buen gusto y el manejo de las piedras, también se requería un amplio conocimiento odontológico para no dañar la pieza dental que era trabajada, y una técnica especializada tanto para realizar las cavidades en los dientes como para pegar los ornamentos.

Ya que Chiapas ha sido el sitio en el que se ha reportado la más grande cantidad de estilos de limado dentario en toda América, como explica el arqueólogo físico del Instituto Nacional de Antropología e Historia Javier Montes de Paz, en su artículo ""Nuevo tipo de embellecimiento dentario en Bonampak"", dentro del Anuario 2002 del Cesmeca. Es de resaltar la función estética de las incrustaciones dentales, tomando como referencia los casos encontrados en Chiapas, no sólo de los mayas, sino de otras culturas como los zoques.

La mayor parte de las creaciones artísticas prehispánicas tenían una finalidad más allá de la decoración o la estética; por ejemplo, con la pintura narraban su cotidianidad, retrataban a sus deidades o documentaban los fenómenos naturales, y con la música o la danza rendían culto a sus dioses o celebraban las fiestas oficiales, como se puede ver, por ejemplo, en los murales de Bonampak, donde el triunfo de una guerra y el nacimiento de un príncipe son anunciados con la ejecución de instrumentos musicales.

Así también, Paul Westheim, en su libro ""Ideas fundamentales del arte prehispánico en México"", refiere la carga simbólica que las obras de arte de las culturas prehispánicas contenían: ""Mirando las representaciones de animales que abundaban en el arte antiguo de México -en la plástica, la cerámica, la pintura muralista y la de los códices- tenemos que preguntarnos en cada caso ¿qué significa esta obra, cuál es su verdadero sentido? Es cierto que a veces, por ejemplo, numerosas creaciones de la cerámica del occidente de México, son (...) trasposiciones de la apariencia óptica a valores plástico-formales. Pero en la gran mayoría de esas figuras de animales tenemos ante nosotros expresiones de conceptos mágico-míticos, símbolos que representan deidades o concepciones metafísicas"".

Sin embargo, esta premisa del arte cargado de simbolismo en las culturas prehispánicas, hasta el momento no puede ser aplicable en las incrustaciones dentarias específicamente en el caso de los mayas y zoques, aunque finalmente sí tenían una carga sociocultural, pues era común que las altas esferas sociales (realeza, guerreros y sacerdotes) utilizaran este tipo de adornos en la cavidad bucal.

No obstante, para los mayas, el diente era emblema de fuerza, poder y autoridad, como se puede leer en el ""Popol Vuh"", cuando en los capítulos V y VI de la primera parte es narrada la muerte de Vacib-Cakix, causada por Hunaphu e Xbalanqué, quienes tiraron una cerbatana en la quijada del agraviado y luego hicieron un plan para que los dolores que le causaba este golpe en los dientes a Vacib-Cakix fueran ""curados"" por unos viejos especialistas en quitar el gusano de los dientes, acomodar huesos y curar los ojos. Sin embargo, éstos sustituyeron sus dientes originales por granos de maíz, además de dañar su sentido de la vista, con lo que acabó el poderío de este rey. ""Sacáronle entonces los dientes a Vacib-Cakix; y en su lugar le pusieron unos de maíz blanco, y estos granos de maíz le brillaban en la boca. Al instante decayeron sus facciones y ya no parecía Señor. Luego acabaron de sacarle los dientes que le brillaban en la boca como perlas. Y por último le curaron los ojos a Vacib-Cakix reventándole las niñas de los ojos y acabaron de quitarle todas sus riquezas. (...) Así murió Vacib-Cakix"", narra el texto.



Pero, realmente, de las incrustaciones dentarias no se tiene un registro en el que se indique una finalidad ritual. Simplemente fue una moda entre mujeres y hombres adultos que existió hasta poco antes de la conquista española. Si bien es cierto, se convirtió en referencia para identificar a las clases sociales, según explica el antropólogo físico Javier Montes de Paz: ""En los centros ceremoniales de varios asentamientos prehispánicos chiapanecos se han recuperado esqueletos con dientes mutilados. Todos pertenecen a individuos que fueron inhumados en el interior o cerca de los templos, los palacios o en las grandes plazas de los asentamientos y cuyos cuerpos fueron depositados en tumbas elaboradas. Tal hecho hace suponer que esos individuos ocupaban un lugar alto en la jerarquía social"".



El arte de la incrustación

Ahora bien, en cuanto al material y las técnicas que los especialistas utilizaban para realizar las incrustaciones, resulta asombrosa la manera en que se desarrolló esta actividad, el cuidado con el que se ejecutó y la calidad del trabajo, pues luego de cientos o miles de años, aún es posible observar, en muchos casos, bien conservadas las piedras en las cavidades artificiales de los dientes. Como testimonia el propio Montes de Paz, en Chiapas, en ningún caso se han detectado lesiones causadas por incrustación o limadura dentaria, pues quienes realizaban este trabajo sabían exactamente hasta dónde dejar de limar o perforar para no tocar la cámara pulpar, lo que provocaría una severa lesión que terminaría en una infección y la posterior pérdida del diente.

Aunque de las herramientas utilizadas para tal arte no se tiene una muestra certera, investigadores como Samuel Flastlicht han sugerido que para la perforación se usaba una especie de taladro, hipótesis que se sustenta por un fragmento del mural de Tepantitla, Hidalgo, en el que es representado un personaje introduciendo una herramienta de este tipo en la cavidad bucal de otro. Esta imagen, incluso, ha sido utilizada como logo de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sin embargo, la falta de conocimiento exacto de las herramientas no ha limitado a los especialistas para deducir que en la perforación del diente se utilizó una punta fija sobre el mismo y un abrasivo como el cuarzo, del que se han encontrado restos en diversas incrustaciones. Para la realización de este trabajo dental, es probable que también hayan utilizado algún tipo de sedante o anestésico y, en esta línea, se desecha la hipótesis de que el incrustado dental se haya realizado en cadáveres, pues sólo personas vivas podían estar a disposición del artesano para colocarse de tal o cual forma y que se pudiera elaborar un buen trabajo.

Javier Romero, en su texto ""La mutilación dentaria"", deduce que ""tanto el trabajo de la incrustación dentaria como del limado, por la experiencia acumulada, casi nunca se practicaron en los niños, sino solamente en los adultos, o sea, a partir de los 18 o 20 años de edad"".

Sobre el cemento o adhesivo que se utilizó para pegar las piedras a los dientes, se parte de que los antiguos mexicanos tenían un conocimiento amplio en la preparación de pegamentos de origen vegetal, como el de orquídeas, cuyo bulbo es el elemento base. Sin embargo, no fue con este tipo de material con el que trabajaron, pues se ha comprobado que éste se disuelve en agua y no hubiese soportado la humedad y acidez de la cavidad bucal.

Samuel Flastlicht ofrece la posibilidad de que el pegamento utilizado para los fines de la incrustación fuera el que se empleaba para la técnica del mosaico, que consistía en pegar las piezas de un mosaico con resina, producto de la destilación seca de algunos árboles. ""El copal era la base del pegamento, su nombre azteca es copalli, del que Hernández menciona 16 variedades. Su resina o goma es insoluble al agua, pero se disuelve en éter y alcohol. Es muy significativa esta propiedad del copal y que, como pegamento, fue usado con éxito para unir los mosaicos de las máscaras y, tal vez, mezclado, también podía haber servido en la fijación de las incrustaciones dentarias"", explica Flastlicht.



Casos más sobresalientes

en Chiapas

Las mayores incidencias tanto de limado dental como de incrustaciones en Chiapas se presentan en las zonas de Palenque, Bonampak, Lagartero y Chiapa de Corzo, sitio en el que se registraron los únicos casos de incrustación de turquesa en todo el estado, pues en la zona lo más utilizado era el jade, la jadeíta y la pirita, que llegaban tanto a los mayas como a los zoques por intercambios comerciales, sobre todo con el sitio de Petén.

No obstante, según la experiencia de Javier Montes de Paz como antropólogo físico de la zona de Chiapas, el caso más sobresaliente es el del tipo de embellecimiento encontrado en Bonampak, el cual es el único localizado en toda Mesoamérica. ""Se trata de una pieza procedente del entierro número 1, en el sector de la gran plaza de Bonampak, que presentó características muy particulares"", apunta.

La pieza dental referida es un diente incisivo central superior con dos incrustaciones que perteneció a un individuo masculino de edad adulta, como determinó el propio Montes de Paz: ""Las incrustaciones que presenta el diente son discos perfectamente pulidos de jade (...) Ambas se ubican en la cara anterior del diente; es decir, en la parte labial. Una, la mayor, se localiza en la parte central de la corona y tiene 4 milímetros de diámetro; la segunda, más pequeña, se encuentra en la parte lateral inferior derecha y tiene 2 mm de diámetro (...) Adicionalmente, el diente presenta una incisión vertical hecha por limado en la parte lateral inferior derecha del borde oclusal"", explica en el texto ""Nuevo tipo de embellecimiento dentario en Bonampak"".

Chiapas es, por el hallazgo referido en Bonampak, el estado en donde se presenta mayor número de estilos de embellecimiento dentario, según la clasificación de Javier Romero. Y aun cuando las incrustaciones dentarias daban cuenta de los rangos sociales, por lo menos entre los mayas y zoques no se tiene ninguna referencia de que este tipo de adorno tuviera otra función más que la decorativa.

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