Emblemáticas joyas Cartier vuelven a México

“Nunca hablamos de nuestros clientes”, dice Pierre Rainero, director de Estilo, Imagen y Patrimonio de la casa joyera Cartier. El mundo del lujo es un espacio donde se procura la discreción, sin embargo, la exposición “El diseño de Cartier: un legado vivo”, en el Museo Jumex, abre una ventana para conocer no solo la historia y el diseño de sus piezas legendarias, sino también a sus poseedores: figuras de la aristocracia, la realeza y estrellas de cine, como la actriz del cine de oro mexicano, María Félix.

Las joyas más emblemáticas de “La Doña”, como era conocida, regresan a México después de 24 años; la última vez que se exhibieron en la capital fue en el Palacio de Bellas Artes. La propia María Félix asistió a la inauguración en aquella ocasión.

Entre las posiciones de Félix, que pertenecen a la Colección Cartier —su archivo histórico, que este año celebra su 50 aniversario y se ubica en Ginebra, Suiza—, se exhiben dos cocodrilos, uno de esmeraldas y otro de diamantes amarillos, que pueden fusionarse como un collar , así como una serpiente de diamantes blancos, con los colores de la bandera de México en la parte de abajo, que la mexicana pidió específicamente que se viera como una criatura peligrosa, explicó Renée Frank, jefa de exposiciones de Cartier.

También se muestran un par de aretes de serpiente, así como un cinturón que fue un encargo especial de “La Doña”, quien proporcionó los pesos mexicanos para que se creara su versión en oro de 18 quilates, para adornar la cinta de cuero negro.

Rainero, quien es guardián de la imagen de Cartier y su archivo histórico, cuenta en entrevista exclusiva que será muy difícil que las joyas de María Félix vuelvan a exhibirse en conjunto. “Las piezas de María Félix será difícil volver a verlas de esta manera, porque es muy raro que se exhiban juntas, porque no todas las exposiciones de Cartier tienen el objetivo de mostrar sus joyas”, afirma Rainero.

Una de las labores de la Colección Cartier es comprar piezas para nutrir el archivo. Sobre si la maison sigue buscando reliquias de María Félix, Rainero explica que no buscan poseerlas todas, sino conseguir las más significativas para resguardarlas en el archivo.

“Depende mucho de las piezas. Por ejemplo, pudimos comprar dos brazaletes de María Félix, con forma de quimeras y hechas de coral esculpido. Pero decidimos solo quedarnos con uno para el archivo y el otro lo vendimos. No compramos todo, sino las piezas con significado y un brazalete era suficiente. Si encontramos una pieza que sea distintiva al resto de la colección, podríamos comprarla”, dice.

Otro elemento con relevancia para la historia mexicana es un Mistery Clock de 1921 que perteneció a José Yves Limantour, quien fue secretario de Hacienda de Porfirio Díaz. Esta es la primera vez que se exhibe el reloj, que tiene un mecanismo invisible.

“La rica historia de México y la mezcla de las civilizaciones prehispánicas y la española hacen que el país sea un centro de curiosidad para Cartier. Además de eso, los clientes mexicanos son muy importantes para la marca desde inicios del siglo XX y eso se demuestra en la exposición”, declara Rainero sobre la relación entre México y Cartier, que abrió su primera tienda en la Zona Rosa, en 1981.

La curadora de la exhibición, Ana Elena Mallet, dice que en esta exhibición quiso mostrar la historia del México moderno y su faceta cosmopolita.

Las joyas también son historia

Pero las de estos mexicanos no son las únicas piezas con un fuerte trasfondo histórico. Las 160 joyas exhibidas, junto con objetos decorativos y documentos, dan cuenta de distintos momentos históricos. “La joyería no solo es para adornar, también es historia”, afirma Mallet.

Un ejemplo es el broche Ave Encerrada, que fue diseñado por Jeanne Toussaint —quien en 1933 se convirtió en la primera mujer directora creativa— como un símbolo de protesta contra la ocupación alemana en Francia, durante la Segunda Guerra Mundial. Por ese gesto, la directora creativa había sido convocada por la Gestapo, pero finalmente se libró de ser procesada, por lo que diseñó un segundo broche, que es Ave Liberada. Este último y los bocetos de los dos broches están en exhibición.

Al inicio de la muestra se puede ver un camafeo hecho para la sobrina nieta de Napoleón Bonaparte, quien fue la primera cliente aristocrática de Cartier. También están un broche de rosa con diamantes, de la princesa Margarita, un broche colorido de un flamenco que fue de Wallis Simpson y un anillo de Barbara Hutton, entre muchas joyas más.

La exhibición, que privilegia el aspecto del diseño, también dedica una sección al reloj Santos, diseñado especialmente para el piloto brasileño Alberto Santos-Dumont y que se trata del primer reloj de muñeca.