En Occidente esta nación relativamente joven —fundada en 1971— es poco conocida, y a pesar de que tiene un ritmo de crecimiento vertiginoso que lo ha situado como el séptimo país con el mayor número de reservas petroleras y de gas natural, ha buscado diversificar su modelo de negocios, consciente de que las energías no renovables no tienen un futuro prometedor.
En 2006 el presidente Jalifa bin Zayed bin Sultan Al Nahayan puso en marcha el plan “La visión de Abu Dhabi 2030”, en el que se presentan los nuevos intereses de la nación, entre ellos la conversión a energías renovables, el turismo, el desarrollo tecnológico y cultural.
Promoción exponencial
Durante la Feria del Libro de Sharjah 2019, que se llevó a cabo del 31 de octubre al 10 de noviembre y en la que México fue el invitado de honor, Ahmad Bin Rakad Al Amri, Autoridad del Libro de Sharjah, habló sobre el crecimiento de este evento y de la industria.
De acuerdo con autoridades del rubro editorial de Sharjah, uno de sus objetivos es la expansión en Occidente, con México como su puerta de entrada al mercado hispanohablante, pues el español es la segunda lengua materna más hablada en el mundo, mientras que el árabe ocupa la cuarta posición.
Este emirato quiere aprovechar el intercambio cultural y la posición geográfica de México para entrar también a Estados Unidos que, según el Instituto Cervantes, en 2060 será la segunda nación con el mayor número de hispanohablantes. Además, la FIL de Sharjah en 2020 tendrá a España como invitado de honor.
Referente
El gobierno de los Emiratos también trabaja para convertir a Abu Dhabi en un referente cultural y de las artes plásticas en el Medio Oriente para competir con lo mejor del mundo. Para ello emprendió un ambicioso proyecto: la construcción del Saadiyat Cultural District, un complejo integrado por cinco inmuebles diseñados por ganadores del Pritzker y ubicado en la isla de Saadiyat, en un área de 27 kilómetros cuadrados en las costas de la capital de los Emiratos.
Como en todos los emiratos, en esta isla el panorama es el mismo: grúas de construcción por todas partes y obra negra, pues aún se edifican los recintos que acompañarán al Louvre Abu Dhabi, creado por Jean Nouvel e inaugurado en 2017 tras una inversión de más de 500 millones de dólares.
La sede de Medio Oriente del Museo Guggenheim, construcción que ha requerido cerca de 300 millones de dólares; el Museo Marítimo, dedicado a la historia y preservación ambiental del patrimonio natural de la zona, con diseño del japonés Tadao Ando (Pritzker 1995); el Centro de Artes Escénicas, ideado por Zaha Hadid, primera mujer en ganar el máximo galardón de la arquitectura; y el Zayed National Museum, que contará la historia de los Emiratos y que fue diseñado por otro Pritzker, el británico Norman Foster, son los edificios que faltan en el distrito cultural.
En 2011 el megaproyecto tuvo que ser detenido debido a su magnitud y a una crisis financiera en el país. Al reorganizarse, el gobierno decidió que era necesario “emiratizar” los puestos directivos que eran gestionados por extranjeros. Ghassan Slameh, el entonces director del Fondo Árabe para la Cultura y las Artes, declaró que era mejor invertir en los ciudadanos a largo plazo a través de educación cultural para tener mejores resultados.
Así, el gobierno se dedicó a crear un ecosistema que consistió en preparar profesionistas en el área y también a educar a los ciudadanos, para hacerlos consumidores de estos recintos culturales. La formación de los profesionistas se basó en una red de programas y residencias en la Universidad de las Artes de California para obtener una certificación y así fungir como curadores y directores de museos.












