"Sara Regalado * CP. Como un rito a Nandadá, la energía del agua para los manqueme o chiapanecas, se realizó el 21 de enero el combate de flores y el Combate Naval en la corriente del Río Grijalva, que bordea las tierras del municipio de Chiapa de Corzo.
El primero se realiza por la tarde, comenzando con una ofrenda a Nandadá, y luego un combate que representa las pruebas de conocimiento que realizaban los antepasados chiapanecas.
Como el investigador de la cultura manqueme Heber Matus señala, en esta ceremonia se invoca a Nandadá y se le realiza una ofrenda para que las aguas sean benéficas para los habitantes de Chiapa de Corzo, para que el río no se lleve a nadie y para que sus aguas no se eleven ni se sequen.
Por eso, al partir en lancha de los embarcaderos, se llevan semillas de cacao, maíz, flores, miel y un gallo y una gallina, que serán sacrificados para entregar su sangre al río junto con todos los elementos naturales mencionados.
La ceremonia, que desde hace cinco años realiza el patronato de Conservación y Rescate de las Tradiciones de Chiapa de Corzo, es enmarcada con música de tambor y pito, además de copal encendido. En la lancha principal se lleva a la mujer que representa justamente a Nandadá, y es ella quien hace la invocación a dicha energía en lengua manqué.
Por la noche y con un malecón mucho más concurrido, se llevó a cabo el Combate Naval, una tradición con el mismo significado con el que se hace el combate de flores -invocación a Nandadá- pero que a principios del siglo pasado fue retomada por un gobernador del estado, con una idea que no tiene nada que ver con las tradiciones chiapanecas. ""Un político dijo que era el combate entre los rusos y los japoneses, pero eso no tiene nada que ver con lo que nuestros antepasados realizaban en torno a la energía del agua"", explicó Heber Matus.
Con el arte del manejo de la pólvora, los ""cueteros"" logran iluminar el cielo estrellado de Chiapa de Corzo con una variedad amplia de colores, formas y estruendos. Las luces recorren el Río Grijalva de un lado a otro y parten de las lanchas hacia el cielo, entusiasmando a los miles de espectadores que observan a lo largo de toda la orilla del emblemático caudal.
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