En debate, protagonistas de la ópera

La ópera hoy será presentado este sábado al mediodía en el auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC). Cortesía
La ópera hoy será presentado este sábado al mediodía en el auditorio del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC). Cortesía

En el libro La ópera hoy. Conversaciones en Síntesis, el narrador y crítico musical Gerardo Kleinburg entrevista, conversa y debate con diez figuras centrales de la ópera internacional sobre los temas fundamentales de un género que —en palabras de Juan Ayala, impulsor de dicho proyecto editorial y secretario de Planeación y Programación de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)— “se encuentra en su época de oro. Los lenguajes musicales con los que se habla hoy, la relación con las nuevas tecnologías, el perfil de los cantantes modernos y del futuro, y los criterios artísticos, éticos y administrativos a la hora de programar son algunos de los temas en los que el libro profundiza desde una óptica cercana a lo académico”, cuenta en entrevista Gerardo Kleinburg.

Entre los entrevistados hay artistas tan diferentes como las sopranos Barbara Hannigan y Sarah Maria Sun, “dos de las grandísimas cantantes de repertorio contemporáneo”; la compositora Gabriela Ortiz (Premio Nacional de Artes y Literatura 2016); Markus Hinterhauser, director del Festival de Salzburgo, así como los directores —de orquesta y teatral respectivamente— Enrique Arturo Diemecke y Peter Sellars, “padre de la puesta en escena contemporánea”. Precisa Kleinburg que en las últimas décadas no se ha hecho un libro de tal naturaleza en el mundo, con figuras de primer orden reflexionando sobre lo que sucede con la ópera en el presente. “Hay publicaciones operísticas con reportajes y entrevistas, pero no un libro así. Me atrevo a decir que puede tener impacto internacional porque la edición es bilingüe”, señala.

El también promotor musical destaca las aproximaciones de Marcelo Lombardero, exdirector del teatro Colón, para quien cada decisión está fincada en lo político; del ya mencionado Hinterhauser, con una mirada inmersa en lo humano, “poco técnica en su hablar, tan preocupada por las emociones”, en reflexión sobre lo que la ópera genera en sus espectadores y participantes; y la perspectiva manifiestamente budista de Sellars, visto en el pasado como el “enfant terrible” y quien “ha escandalizado los teatros del mundo con sus producciones”.

Uno de los puntos de confluencia que Kleinburg detecta es que no existe una tendencia, un “ismo” actual, en los caminos de expresividad estética de la ópera.