Deterioro del lenguaje, recortes presupuestales, manipulación de la historia, desmantelamiento del aparato científico y dispendio de recursos para la realización del Proyecto Chapultepec son algunos de los problemas que han marcado los últimos dos años.
El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, el biólogo Antonio Lazcano, el poeta David Huerta, el cineasta Nicolás Echevarría y el etnólogo Sergio Raúl Arroyo participaron en la última mesa del ciclo “Ciencia y Cultura: Balance de la política pública a dos años de la llegada del actual gobierno federal”, donde señalaron que, en la ciencia y la cultura, “las cosas no andan bien”.
Hacer un balance de los dos años del gobierno, dijo Matos Moctezuma, se podría resumir en que “la política está clara: es ir acabando con diversas instituciones de varias maneras y ya desde de 2019 se veía esa tendencia en contra de la cultura y la ciencia”.
El integrante de El Colegio Nacional dijo que la primera señal de esa política se vio cuando se propuso modificar la Ley Orgánica de la UNAM, con lo que se omitía su autonomía, además de emprender acciones de hostigamiento contra determinados científicos. Sin embargo, “el golpe más fuerte” fue el recorte presupuestal del 75 % a gastos operativos, algo que provocó “limitaciones” a la investigación.
En relación con la elaboración de la Ley General de Ciencia, Tecnología e Innovación, el arqueólogo indicó que “de manera muy singnificativa” llamó su atención que no se haya invitado ni a la UNAM ni al IPN para ese proceso, sobre todo porque ambas instituciones están dedicadas a la construcción de conocimiento y formación de nuevos cuadros de investigadores.
El presidente ha informado que para 2021 se conmemorarán los 700 años de la fundación de Tenochtitlán (1321), los 500 años de la caída de Tenochtitlán (1521) y los 200 años de la consumación de la Independencia (1821), pero Matos Moctezuma señaló que hay una “manipulación de la historia”, porque se busca que coincidan todas las fechas: “Aunque se discute, la que más tiene documentación es la fecha de 1325 como fundación de Tenochtitlán, pero pretender hacer un ajuste para que coincida, se me hace que es una manipulación de la historia misma”.
Con respecto a la solicitud que el titular del Ejecutivo hizo para que España y El Vaticano pidieran perdón por lo que ocurrió hace 500 años, el arqueólogo apuntó que era un tema que ya se había superado. “Cuando las fuerzas de España fueron derrotadas en 1821 y México se independiza, a los pocos años, en 1836, se entablan relaciones entre México y España. Es decir ya desde entonces se había zanjado esta problemática y por lo tanto no es pertinente que se proceda a pedir perdones”, señaló.
Agregó que hace unos días el investigador Ruy Pérez Tamayo fue galardonado con el Premio Internacional Menéndez Pelayo, acontecimiento que no fue mencionado “en algún momento en las mañanas. La presencia de México en el mundo se ha dado a través de su cultura, de sus grandes pintores, de sus grandes científicos, de sus escritores que han ganado premios Nobel; ojalá volvamos a eso”.
En su intervención, el poeta David Huerta dijo que actualmente, en el país hay un “deterioro del lenguaje”, situación a la que catalogó como la primera señal de una “crisis latente”, pero no solo eso, dijo que ese deterioro “destruye” de manera irreparable claves esenciales de convivencia, comunicación y productividad. “En México vivimos en medio de una circunstancia singular, la creciente erosión del lenguaje está rodeada por una ausencia espectral, es la ausencia de un interlocutor en las esferas principales del poder político. Se ha renunciado a la interlocución”, dijo.
Esa renuncia, agregó Huerta, fue voluntaria, pero cuestionó la imposibilidad de decir algo cuando se habla y nadie está para escuchar, “o mejor dicho, para quien no quiere escucharnos, darnos un mínimo de crédito, tomar en serio lo que decimos. Estas palabras no son en absoluto una queja o un lamento, son una denuncia”.
El poeta también habló sobre la situación del Fondo de Cultura Económica (FCE), pues dijo, está “agonizando”. Enfatizó que es una empresa de suma importancia y sin ella “seremos más pobres, más débiles, menos capaces de pensar con claridad”.











