"En México ""hay que abrir el debate"""

"Madrid * Agencias. Para el literato mexicano Elmer Mendoza, autor de títulos como ""Efecto tequila"" o ""El amante de Janis Joplin"", en el problema de violencia que sufre México, ""lo más importante es abrir el debate"" y tomar distancia para fomentar el análisis.

La ola de violencia que vive México la reflejan, entre otros índices, las cifras publicadas por el gobierno el pasado agosto sobre las víctimas del narcotráfico: 28 mil personas muertas desde 2006.

Ante esta situación, de la que hablan diariamente los periódicos del país, anunciando nuevos fallecidos, para el autor es necesario ""que hablen más los especialistas en los medios"".

Esto, porque este narrador de la cultura del narcotráfico considera que los especialistas pueden hablar de más cosas. Tienen menos pasión y están menos ansiosos por dar noticias y más por explicar lo que está pasando en México, afirma en entrevista.

""Ellos pueden ayudar a dar otra visión al asunto de la violencia"", comenta Mendoza, en Madrid para participar en el festival VivAmérica y pronunciar en la Casa de América una charla sobre en tema ""La literatura, entre la barbarie y la imaginación"".

Para Mendoza, con la apertura del debate sobre los problemas relacionados con la seguridad, entre otros el análisis de actores como la policía, el ejército, los distintos cárteles de droga que operan, pero también sobre lo que pasa con el resto de los ciudadanos, se podrían conocer las consecuencias que ha tenido la violencia en ese país.

""Pero también es necesario conocer qué pasa en otros temas como el empleo y la educación"", advierte. Se descubrirá que ""hay problemas que se puedan resolver y otros que no, pero servirá para conocer más de lo qué está pasando en realidad,"", arguye el escritor oriundo de Culiacán, Sinaloa.

Aunque para Mendoza los científicos ya han empezado a ir a los medios para explicar lo que pasa, él espera que este proceso continúe y que los políticos se vuelvan sensibles a escuchar estas opiniones.

Mendoza arguye que la decisión de hablar del narcotráfico en sus novelas ""no fue pensada"" y que la situación particular de la violencia de la que ha sido testigo es la que ha llevado a que en su literatura ésta se ponga de manifiesto.

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