En mis historias el telón de fondo es mi vida

El escritor fue entrevistado debido a que su libro El boxeador polaco es reeditado por un sello literario. Cortesía
El escritor fue entrevistado debido a que su libro El boxeador polaco es reeditado por un sello literario. Cortesía

Eduardo Halfon (Guatemala, 1971) llegó a la literatura cuando se acercaba a los 30 años de edad y mientras vivía en Estados Unidos. Al toparse con los libros abandonó la carrera de ingeniería y se dedicó con obsesión a leer todos los libros que no había leído; tres años después de su encuentro con la literatura publicó su primera historia, de la que han derivado otras tantas, que ya son muchas y breves.

El narrador que en 2007 fue seleccionado como uno de los 39 mejores jóvenes escritores latinoamericanos por el Hay Festival de Bogotá, que en 2011 recibió la beca Guggenheim, y en 2015 le fue otorgado en Francia el prestigioso Premio Roger Caillois de Literatura Latinoamericana, es considerado una de las voces más singulares de la literatura contemporánea de América Latina.

Es autor de una veintena de libros, varios traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, serbio, portugués, holandés, japonés, noruego y croata, entre los que destacan: Clases de hebreo, Mañana nunca lo hablamos, Elocuencias de un tartamudo, Monasterio, Signor Hoffman, Duelo y Biblioteca bizarra.

En entrevista desde París, donde radica becado por la Universidad de Columbia, y a propósito de la reedición que hace Libros del Asteroide de su historia El boxeador polaco, el escritor guatemalteco hace una revisión a su obra literaria que no solo está dedicada 100 % al cuento sino también es una sola pues asegura que en realidad sus libros son como una novela por entregas, pues la habita un narrador que parece ser él mismo, un tal Eduardo Halfon.

¿Coincides con la crítica literaria que asegura que tus libros son una búsqueda de la identidad?

Me lo dicen todo el tiempo y la verdad no sé qué quieren decir con eso; sin embargo, algo veo de lo que están diciendo, alguien cuya identidad está fragmentada, que está tan partida que está tratando de juntarla o entenderla.

Al principio me decían que era un escritor metaliterario, ahora a eso le llaman autoficción, que es la otra palabra que les gusta usar; son maneras de tratar de catalogar, ya sea con temáticas o géneros, aquello que estoy haciendo, pero yo estoy lejos de entender todos esos conceptos.

¿Y entonces por qué siempre partes de alguien que se parece tanto a ti?

Yo empiezo a contar las historias desde un punto muy personal, muy biográfico, pero eso es engañoso porque lo que estoy haciendo al final son cuentos, es ficción; es drama lo que sucede en cada uno de mis cuentos; en cada una de mis historias es drama, es teatro, el telón de fondo es mi vida, mi biografía, mi familia, pero lo que sucede ante ese telón de fondo es ficción; o sea, utilizo mi vida como contexto para insertar otras historias.

¿Pero invariablemente sigues metido en tus historias?

Sí, incluso en los últimos diez años cuando me he salido y he publicado otro tipo de libros, siempre está relacionado con este universo, de alguna manera; o sea que es mi manera de narrar. Empecé escribiendo así y ahí sigo escribiendo de la misma manera, una manera muy extraña que mezcla lo aparentemente real con lo ficticio, pero toda la literatura funciona así, en mi caso es un poco más evidente el truco, porque le doy mi nombre a mi narrador, el resto es ficción.

¿Qué significa El boxeador polaco?

El boxeador polaco se publicó en 2008 y era un libro de seis cuentos nada más, era un libro muy breve de cien páginas, los cuentos parecían episodios porque era narrados por una misma voz, era el mismo narrador que lleva mi nombre, este tal Eduardo Halfon; pero de pronto uno de esos episodios con un pianista serbio empieza a crecer, o sea se me va de las manos y continua y dos años después, en 2010 se vuelve un libro propio que se llama La pirueta.

Tres años después, en 2013, otro de los cuentos originales también se vuelve capítulo en una novelita que se llama Monasterio; lo mismo sucede en 2015 con mi libro Signor Hoffman; en 2017, otro libro, el quinto, en este caso se llama Duelo, y ahora mismo estoy trabajando el sexto de esta serie, llamémosle.