Cinco obras públicas de Mathias Goeritz (1915-1990) han desaparecido en la Ciudad de México en la última década, y al menos otras cinco se encuentran en mal estado o en riesgo de ser dañadas, dice el arquitecto y curador Christian del Castillo, coautor, con David Miranda, de la Guía Goeritz, un libro con el más amplio registro de la obra artística del creador de origen alemán.
Entre la obra pública que presenta severos daños menciona esculturas como: El Animal del Pedregal, ubicado en la entrada del fraccionamiento Jardines del Pedregal; los Cubos incrustados, situados al interior de la Facultad de Arquitectura de la UNAM; el Muro amarillo de la Unidad habitacional López Mateos, el Monumento a la energía de Chapultepec; y un relieve en la Parroquia de San Lorenzo.
Del Castillo reconoce que El animal del Pedregal es una de las obras más afectadas, a pesar de que fue la primera escultura creada por Goeritz en la Ciudad, en 1951, hoy está en muy mal estado, no sólo por la transformación de la plaza, sino de la propia escultura que ya no tiene el color original y a la vista se pueden apreciar sus lamentables condiciones, detalló.
Por otro lado están las desaparecidas, encabezadas por el barandal del Deportivo Polanco, construido por Vladimir Kaspé. “El barandal tenía una longitud de siete metros, estaba junto a una alberca y tenía figuras en la estética de Goeritz; por desgracia, cuando fuimos, este deportivo ya no existe y la pieza posiblemente se fue al fierro viejo”, indicó Castillo.
Otra pieza es el vitral que fue colocado en el restaurante del Club de Banqueros, a unas cuadras del Museo Experimental El Eco, el cual fue desechado; o los Pocos Cocodrilos Locos, que consistía en un relieve a la vista del público, entre las calles de Niza e Insurgentes, justo donde ahora hay un restaurante Vips.
La misma suerte tuvo el relieve titulado La mano codiciosa, situado entre Insurgentes y Reforma, a un costado de la Escuela Bancaria y Comercial, cuyas dimensiones rozaban los siete metros de longitud; y por último la escultura VAM, que Goeritz creó para la firma Vehículos Automotrices Mexicanos en el Paseo Tollocan, cuya escultura fue colocada sobre el camellón y desapareció tras un proceso de restauración.












