"Sara Regalado * CP. ""No sabrás si lo sonaste o lo viviste"", dice el slogan que presenta la puesta en escena ""Las aventuras de Fausto"". Y no se trata de una obra común; se desenvuelve desde un género imaginativo y sorprendente, que da nombre también a la companía que lo presenta: Teatro Negro de Praga.
Ahí, en el escenario, todo se vuelve genialmente inexplicable, porque sin una sola gota de agua se hace un río, sin tierra crece una flor y sin sol es de día. Porque todo se desenvuelve en la oscuridad, iluminando sólo los detalles, que son suficientes para reavivar la capacidad de asombro entre los espectadores.
Es mágico entonces, desde el vuelo de un ave, hasta una vaca embravecida, el simple rebotar de una pelota o el contoneo de una serpiente y la forma en que ésta se traga a algunos seres. De repente, todo se vuelve posible, al menos para Fausto y los personajes que lo acompanan.
Ése es justo el objetivo del teatro negro, que todos los entes cobren vida y que sea posible que cualquier ser se plante en el escenario y tenga libertad de movimiento. Todo se desenvuelva entre gestos, danzas, onomatopeyas, música y sonidos, pero sin utilizar palabras; dentro de un juego de luces, sombras y vestuario o escenografías fosforescentes.
Quizá lo que menos importa en la obra es la historia misma, porque cada nueva situación que presentan hace olvidar la anterior debido a lo maravillosa que cada una resulta por su cuenta. Así, se recuerda la escena de los peces, la escena de la vaca embravecida, del genio de la lámpara, del zapato-perro, cada una por separado. Sin embargo, ""Las aventuras de Fausto"" es tomada de una leyenda en la que se presentan grandes cuestionamientos de la humanidad, como la vida y el tiempo.
La companía teatral, originaria de la República Checa y que toma su nombre de la capital del país, Praga, es dirigida por Michal Kocourek y, aun cuando en otros países se ha recogido esta técnica, el desarrollo de la companía desde 1986 la ha puesto como líder en el género.
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