Encuadernación, más que un trabajo es arte

Jerónimo Cruz lleva 24 años en el oficio
Jerónimo Cruz lleva 24 años en el oficio

Desde hace más de medio siglo, Jerónimo Cruz se ha dedicado a la encuadernación y conservación de libros. Ya fuera en el Archivo General de la Nación (AGN) o en la Biblioteca México, este hombre siempre ha tenido claro que no se equivocó de oficio. Sentado en las oficinas provisionales del Fondo Reservado de la Biblioteca México, donde trabaja desde hace 24 años, mira atentamente uno de los libros que restaura. A su alrededor hay unas seis personas que consultan libros y periódicos calladamente. Luce tranquilo y contento. Se sabe un conocedor del tema del que hablará: la encuadernación y conservación de libros. No se inquieta ante ninguna pregunta, y se limita a explicar paso a paso cómo es su trabajo. Decidió ser encuadernador cuando “trabajaba en un taller donde hacíamos grabado sobre hule para la impresión de cajas de papel. Los compañeros dibujantes que estaban ahí me comentaron que existía la Escuela de Artes Gráficas, donde podía aprender un oficio, por lo que me apunté a Encuadernación sin saber realmente de qué se trataba”, cuenta, orgulloso de su decisión. “La encuadernación es un arte manual. Los talleres que hacen encuadernaciones masivas han industrializado mucho su trabajo, porque a ellos lo que les interesa es la cantidad, no la calidad. Un trabajo artístico puede costar entre 20 y 25 mil pesos. Este incluye placas en el lomo, piel de buena calidad, guardas, cosido con hilo de algodón y cáñamo. En cambio, las encuadernaciones masivas que hoy se hacen cuestan 200 o 300 pesos”, dice.