En un antiguo ropero de la abuela Rosario Patiño, esposa de Francisco Gabilondo Soler, se encontraban unas partituras que hasta el año pasado muchos desconocían. Era la música que compuso para la obra Rentas congeladas, que en los años 60 montó Sergio Magaña, pero sin las piezas de Cri-Cri porque los creadores se habían disgustado.
“Los documentos originales están desde los años 60, siempre supe que estaban ahí, la copia del libreto original estaba guardado literalmente en el ropero de mi tatarabuela donde guardan las cosas mis abuelos, que era el ropero de Cri-Cri. El año pasado tuve una conversación con el productor y con gente interesada que estaba buscando más información relacionada con esta puesta en escena.
“Tenían el libreto original pero no sabían de la música, entonces cuando llegaron les enseñé el libreto con la música”, contó para La Razón Óscar Gabilondo, nieto del autor de “El ratón vaquero”.
Ahora esta música volverá a ver su luz en la reposición del montaje, que estuvo en el olvido y aborda el conflicto que se generó a raíz de las rentas congeladas que se instauraron en la década de los 40.
La labor para traer de nuevo la obra no ha sido sencilla, ni en la adaptación del libreto ni en la música, ya que ésta última estaba incompleta.
“Es un trabajo que musicalmente no quedó concluido, en muchas de las partituras dice la palabra ‘etcétera’, entonces, Francisco Gabilondo me da sus ideas, que retomo y completo para darles dirección y escribir y componer lo que no estaba. El tema es que el público no se dé cuenta, que escuche la canción y no sienta el paso de los años”, detalló Eduardo Piastro, director, arreglista y compositor.
De las siete composiciones que conforman el trabajo musical ninguna estaba completa, por lo que las piezas que se escuchen en vivo el próximo 11 de mayo en el Teatro Julio Castillo, del Centro Cultural del Bosque, también tienen el sello del maestro Piastro.
La adaptación del libreto fue otro de los grandes retos, ya que primero tuvo que rastrearse y luego hacer cambios. “Mi primera apreciación es que se trata de una pieza que fue escrita sobre la marcha mientras la estaban ensayando porque no hay un hilo argumental que tenga una progresión dramática”, señaló.












