Verónica Huesca * CP. Durante la tradicional fiesta dedicada en honor del Santo Patrono de Tuxtla Gutiérrez, San Marcos, destaca una de las principales tradiciones zoques, que ano con ano se lleva a cabo, se trata de la realización de los joyonaqués y la ensarta de flor de mayo.
A partir de las nueve de la manana y hasta las cinco de la tarde de ayer, en el atrio de la Catedral de San Marcos, grupos de diversas comunidades y municipios de la entidad crearon los también llamados joyonaqués.
Indígenas pobladores de Venustiano Carranza, San Fernando, Suchiapa, Ocuilapa, Ocozocoutla, Chiapa de Corzo, Amatenango del Valle, Copainalá e Ixtapa se reúnen desde muy temprana hora para comenzar a armar las ofrendas dedicadas al Santo Patrono.
Significado prehispánico
Joyonaqué, que quiere decir flor costurada, era un término utilizado entre los zoques; sin embargo, en cada municipio su nominación cambia, como en Ixtapa y Chiapa de Corzo, donde se le llama Chamal y tiene forma de rombo; mientras que en Venustiano Carranza es Casolosuchi y se elaboran 44 de ellos, cada uno con un significado diferentes, como el anuncio de la lluvia, el homenaje al senor Sol, la prosperidad y abundancia, entre otros tópicos.
Los ramilletes o joyonaqués están hechos de flores de mayo, bugambilias, crisantemos, flor de hueso, hoja de plátano, hoja de mango, croto, tempisque y tallos de planta de Palenque, entre otras flores y hojas, con las que forman ramilletes en forma de rodela.
Algunas de las imágenes que forman los ramilleteros con las flores ensartadas y cosidas son: Custodia o Santísimo, el sol, la luna, el arco iris, el remolino o viento, águilas de una a cuatro cabezas, la estrella, el Espíritu Santo, la carreta, entre muchas otras.
Proceso de elaboración
La realización de los joyonaqués data de la época prehispánica y se usaban como ofrenda a las deidades, antes de la conquista y la correspondiente evangelización, algunos de ellos eran dedicados al dios sol, al dios de la lluvia y la diosa de la fertilidad, entre otros.
Los ramilleteros realizan su trabajo con gran devoción, e independientemente de su denominación, todos llevan el mismo proceso: primero se enrolla la hoja de miel y sobre ella, enrollan la flor de Mayo, ya sea de color rojo, rosa o blanco. Posteriormente colocan una flor más, con total precisión a fin de que los colores queden uniformes y a la misma altura unos de otros, y luego costuran, para entonces formar un hermoso ramillete en forma de rodela o rombo.
De igual forma se realiza la ensarta de flor de mayo, con el fin de crear cientos de guirnaldas para después colgarlas en el interior de la Catedral de San Marcos, acto ceremonial que se realizará hoy viernes al mediodía.
Una vez que el trabajo de la elaboración de los joyonaqués y la ensarta de flor de mayo ha concluido, se quema incienso y se sirve la comida zoque llamada zispolá, un guiso hecho con caldo de res, repollo y garbanzo, el cual se acompana con el canané negro, hecho con frijol y maíz, o el blanco, hecho a base de maíz.











