Encuentro de joyonaqueros

"Verónica Huesca * CP. En el marco de la tradicional fiesta dedicada al Santo Patrono de Tuxtla Gutiérrez, San Marcos, resurge una tradición zoque rica en rituales, que ano con ano se lleva a cabo en el día previo al festejo principal. Se trata de la realización de los joyonaqués y la ensarta de flor de Mayo.

Alrededor de 150 indígenas pobladores zoques de San Fernando, Ocuilapa, Ocozocoautla, Venustiano Carranza, San Fernando, Suchiapa, Chiapa de Corzo, Copainalá e Ixtapa se reúnen hoy a las 7 horas, a un costado de la Catedral, para comenzar a armar las ofrendas para el Santo Patrono.

Joyonaqué significa ""flor costurada"" y están hechos de flores de mayo, bugambilias, crisantemos, flor de hueso, hoja de plátano, hoja de miel, del cajón del maguey blanco, hoja de pimienta, entre otras. Los indígenas adultos y personas de la tercera edad van ensartando estos materiales con hilo y aguja, al tiempo que toman su pozol blanco acompanado de un trozo de panela, o bien pozol negro, mientras escuchan música autóctona interpretada al ritmo de la flauta de carrizo y el tambor.

Ésta es una tradición que data de la época prehispánica y servía para ofrendar a sus deidades, antes de la conquista y la evangelización; solía estar dedicada al dios sol, al dios de la lluvia o la diosa de la fertilidad, entre otros.

La denominación zoque de joyonaqué puede llegar a variar de un poblado a otro; por ejemplo, en Ixtapa y Chiapa de Corzo se le llama chamal y tiene forma de rombo; mientras que en Venustiano Carranza es casolosuchi, y en Copainalá, somé.

El proceso para hacer un joyonaqué es el siguiente: primero se enrolla la hoja de miel y, sobre ella, enrollan la flor de Mayo, ya sea de color rojo, rosa o blanco; posteriormente, colocan una flor más, todo esto con total precisión a fin de que los colores queden uniformes y a la misma altura unos de otros; y es entonces cuando costuran, para formar el hermoso ramillete en forma de rodela, un trabajo artesanal sumamente laborioso, hecho con talento y dedicación.

De igual forma se realiza la ensarta de flor de Mayo, con el fin de crear cientos de guirnaldas que son colgadas en el interior de la Catedral.

Cada uno de los joyonaqués son llevados por los mismos indígenas, a manera de ofrenda, hacia la Catedral de San Marcos, el día 25 de abril a las 12 horas, previa peregrinación, que inicia en San Roque.

Las rodelas también son ofrendadas al santo patrono de cada localidad: a San Fernando; a San Bartolomé de los Llanos en Venustiano Carranza, y muchos otros.

La realización de los joyonaqués varía en cada comunidad, ya que es un ritual que se ha logrado mantener a través de la tradición oral, de generación en generación. Por ello, en Copainalá no costuran el somé; se trata en realidad de una vara de madera o de carrizo forrado de hojas, y sobre ellos van haciendo los ramos.

Al finalizar la tarea, se quema incienso, al tiempo que los indígenas se preparan para disponer de sus alimentos, cien por ciento zoques, como el zispolá, un guiso hecho con caldo de res, repollo y garbanzo, acompanado de canané negro, hecho con frijol y maíz; o el blanco, hecho con puro maíz, que se sirve en borcelana (plato de barro).

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