"Sara Regalado * CP. Atraído desde hace varios años por la historia de sus orígenes, el investigador Roberto Nuricumbo, nacido en Chiapa de Corzo, escudriña a cabalidad las relaciones de su raza, la chiapaneca, con otras culturas, en su más reciente libro, ""Encuentro"", publicado por la editorial independiente Narindaca, que justamente en lengua chiapaneca significa ""luz de enseñanza"".
Luego de fijar su atención entre la relación de los chiapaneca con otras culturas de Centroamérica como la quiché de Quetzaltenango, Guatemala, y determinar que la región chiapaneca se desprendió para poblar diversas zonas hasta Nicaragua, con la presunción de que llegó hasta Machu Pichu, como asegura el propio Nuricumbo, fue cuando se comenzó a investigar la relación con otras culturas.
De esta manera, la idea medular de ""Encuentro"" es ""la unión de los pueblos indios, qué pasa con los tsotsiles, con los zoques, los zapotecas, los que hemos sido vecinos, cuál ha sido nuestra relación; porque aún coexisten esos lazos fraternos con nuestros pueblos"", platica el investigador en entrevista.
Guiado para la historia oral y escrita de su propio pueblo, Rigoberto decide emprender un camino en el que engancha en una hermandad a los chiapaneca y sus vecinos. ""Los toltecas y chorotegas, asiduos caminantes, admiradores de la urbanidad y el arte desplegado en los pueblos que al paso andaban, se mostraban asombrados por el parecido entre chiapanecas, quiché, cakchiqueles, tzutuhiles, yakis, lencas y mangues"", describe en su libro el escritor, quien posteriormente explica estos parecidos de una manera más profunda.
""La semejanza de los pueblos aparece desde la apreciación de la formación de la Vía Láctea, con la evaluación de la actividad del ciclo solar y las variaciones del campo magnético terrestre, hasta lo que concierne al conocimiento de las ciencias de la medicina, las artes y la guerra"", señala.
En su libro, el autor también aborda la figura del parachico, que es llamado por los chiapanecas Nabarenyhico, quien, según explica ""es el bailador posesionado por la energía proveniente del astro rey y que abraza con sus vistosos colores, que destellan la más pura y excitante arrechura, a todos los circundantes, quienes al instante mismo, misteriosamente, en lo íntimo, se sienten que son parte del cielo, de la tierra, del viento, de la vida y de lo eterno"".
Roberto Nuricumbo invita al lector a que, por medio de ""Encuentro"", sea partícipe del propósito original de los toltecas y chorotegas: encontrar la identificación y la hermandad de todos los pueblos indios.
"











