"Sara Regalado * CP. Bajo un proyecto auspiciado por la Nacional Geographic en el cual participan arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia y de las universidades de Brigham Young y Nacional Autónoma de México, hace un mes se encontró en la zona arqueológica Chiapa de Corzo un entierro múltiple datado aproximadamente del 700 a.C.
Según la descripción realizada por el director del proyecto, el arqueólogo Bruce Bachand, el entierro fue hallado en una cista grande que consistía en un muro de piedra y barro, con el techo y el piso de madera. Dentro de la tumba se encontraban un personaje principal de alrededor de 50 años y una mujer adulta, ambos con ofrendas pulseras, collares y brazaletes de jade, pirita, concha, perlas y ámbar; otros dos cuerpos estaban depositados en la misma cista, uno de un joven de alrededor de 20 años y otro de un niño de dos o tres años; por no tener ninguna ofrenda o adorno, se cree que estos dos cuerpos eran parte de la ofrenda a los dos primeros personajes.
Debajo de la tumba había otro edificio, que es una de las características que más llaman la atención, pues es el único entierro que se ha encontrado no dentro o debajo de la pirámide o templo, sino encima de una pirámide de siete metros. A su vez, arriba del entierro había otra pirámide que originalmente era de 10 metros; sin embargo, los templos que sostenía fueron destruidos y ahora sólo se rescata el montículo de piedra.
""Éste no es el entierro más antiguo de Mesoamérica, como lo han manejado diversas fuentes. Hay entierros que datan de la misma fecha en Oaxaca, Morelos y Honduras"", asegura Bruce Bachand, quien en ésta, su segunda temporada en la zona arqueológica Chiapa de Corzo, puede asumir que los restos encontrados ""fueron de las personas más importantes entre los zoques de esta zona, porque están enterrados justo en el centro y en el edificio que debió ser el más alto de toda la metrópoli"".
La parte ceremonial de esta ciudad era de alrededor de 60 o 70 hectáreas, pero toda la población abarcaba el doble o triple de esta extensión. La pirámide en que fueron encontrados los entierros está justo en el centro de lo que era la metrópoli zoque.
Uno de los primeros indicios para realizar en esta zona la segunda temporada de campo fue el hallazgo, en el 2008, de varias hachas, una de las cuales era de jade y tenía una figura olmeca. La relación comercial entre zoques y olmecas es conocida, pero, por la antig¸edad de los entierros, no se sabe si hace 2 mil 700 años habitaron ahí los olmecas, los zoques o los antecesores de éstos, que son los mixes-zoques. Lo que se descarta totalmente es la vinculación con los mayas, pues esta cultura apareció seis siglos después de lo que datan estos entierros.
Apenas en diciembre fue abierta al público una parte de esta zona arqueológica, y el Instituto Nacional de Antropología e Historia está entablando negociaciones con los dueños de los terrenos en donde fue hallado el entierro múltiple para que esta zona sea investigada y, posteriormente, mostrada a la sociedad.
Los arqueólogos encargados del proyecto iniciaron la segunda temporada en enero del 2010 y están a una semana de concluirla. ""Ya estamos tapando todas las excavaciones. El resto del trabajo se hará en laboratorios y realizando estudios"", afirmó el representante de la Universidad Brigham Young, de Utah, EU.
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