Entre el sueño y la realidad

"Sara Regalado * CP. Llevan más de cuatro meses de entrenamiento y fogueo, produciendo un performance por semana, bajo la dirección de la artista escénica y performancera Sandra Burgos, quien luego de ser becada por el Fondo Nacional para la Cultura las Artes para cursar una maestría en Australia, hace su retribución social trabajando con jóvenes artistas del estado de Chiapas.

Según comenta la artista escénica originaria de Comitán:, Rosa Hortensia Aguilar, recién incursionada en el performance, este taller, además de sentar las bases en la creación del performance, ha servido para la retroalimentación y el saber escuchar: ""A veces no sabes escuchar las críticas, siempre quieres justificar lo que te comentan, pero, en realidad, si son comentarios que vienen del espectador, y si el espectador no captó la idea como yo quería que la entendiera, entonces debo reflexionar en qué cambios debo hacer en mi acción. Por eso sirve saber escuchar"".

Estos comentarios se comparten en el lapso que hay entre performance y performance que tanto los alumnos como la tallerista tienen la responsabilidad de presentar cada miércoles; aunque, a una semana de terminar el taller, no todos han aguantado este ritmo.

La ronda de performance la abre precisamente Sandra Burgos, quien ha encontrado algunas limitaciones en los recursos materiales, pero los resuelve haciendo algunas acotaciones antes de comenzar. La idea que se desarrolla es sobre los sueños y la realidad, y que por estar sometidos y esclavizados al mundo real, al mundo material, nuestros sueños han quedado vacíos. Luego de imágenes violentas en donde la alcancía de los sueños se ha reducido a pedazos de barro martillados y regados por el suelo, la performancera termina vertiendo estos pedazos en la alcancía de la realidad, para decir, con un tono irónico y airoso: ""Tus sueños también caben en la realidad"".

Después, Rosa Hortensia, en un ambiente delirante, entre fiesta y luto, entre pasividad y terror, entre ternura y agresividad, hace partícipe al público y le regala frenéticamente algunas verdades en hojas de papel que caen en la reflexión: ""¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo qué decir de las mías?"". ""Un buen arrepentimiento es la mejor medicina que tienen las enfermedades del alma"". ""No seas ni siempre riguroso ni siempre blando"".

Por su parte, Daniel Muñoz se convierte en el superhéroe mexicano, en el enmascarado capaz de sorprender, el obstinado, el que lucha contra las fuerzas de la naturaleza; es lo bueno y lo malo en sus acciones, se pone en peligro pero sigue, hasta formar una montaña enorme de sillas amontonadas.

Jesús Marcelín se desgasta tanto para denunciar a quienes no tienen ni compromiso ni talento para el teatro como para hacer reflexionar en lo desgastante que puede llegar a ser la vida de un artista escénico de vocación para poder alcanzar un equilibrio.

Terminó la ronda con Jorge Luna, quien, como en un cuadro del Bosco, una de las obras negras de Francisco de Goya o una contemporánea de Daniel Lezama, no se sale de su línea al hablar de posmodernidad y de la degradación humana, al presentar un adelanto de lo que será un revelador y estremecedor performance.

En el taller también participan Anneth Castillejos, Julio Castillo, Luis Gordillo, Tomás Abad y Pablo Santos, y quedará concluido el próximo miércoles con otra serie de presentaciones.

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