"Sara Regalado * CP. Como la primera vez, cuando María de Angulo, luego de haber forjado un lazo fuerte con los chiapacorcenos, regresó con aquellos que la ayudaron a sanar a su hijo, para apoyar a los indígenas chiapa de la hambruna que les oprimía, el jueves se realizó el tradicional desfile alegórico en conmemoración de aquella ocasión.
Hasta delante, el famoso y necesario abrecampo, y luego, el animal que sería sacrificado para que su carne fuera repartida como alimento entre los necesitados. A éste le seguían las Chuntá, que aunque originalmente eran sólo mujeres, el decreto de un gobernante que ocasionó que las damas no pudieran salir más empujó a los hombres a seguir la tradición, por lo que hoy en día tanto hombres como mujeres se disfrazan de Chuntá, que en lengua chiapa quiere decir ""sirvienta"". El grupo de los Jerry, una de las pandillas más representativas de Chiapa de Corzo en cuanto a conjuntos de Chuntá se refiere, fue la primera en lucir a su reina: Araceli Madrigal, de 17 anos.
Carros alegóricos de diferentes instituciones complementaron el desfile: La Policía de Seguridad Pública Municipal, la Banda Musical del Estado, Grupo de Adultos Mayores y dos carros alegóricos del Club de Leones. La reina Esmeralda I fue representando en su carro al Consagrado, y Karen Itzell, al Senor del Calvario.
Un carro representando al sureste de México, y otro haciendo referencia a la leyenda de la Pochota, que un duendecillo explicó: ""Cuentan que un día creían que el árbol de la Pochota era muy viejo y entonces decidieron quemarlo, y se quemó una parte, pero la otra no. Además, la que se quemó, se compuso luego luego. Aparte, también dicen que dentro del árbol viven unos duendes"". Otro carro representando a ""La Ciudad Perdida"", es decir, China, y más atrás, otro proveniente de Huixtla, también haciendo hincapié en la cultura milenaria oriental; acompanados, por supuesto, de los Parachicos.
Y no podían faltar las chiapanecas con sus vestidos de impresionante copa; Pamela, la chiapaneca del ano pasado, lució un vestido rosa, y Paulina, la chiapaneca de este ano, recorrió las calles del centro de Chiapa con su vestido negro floreado.
Por último, la digna representante de aquella mujer espanola amiga de Chiapa de Corzo, María de Ángulo, reina que el Consejo de la Feria Grande elige y que nadie sabe de quién se trata hasta el día del desfile: Adriana Carolina Fonseca, ataviada con un vestido rojo espanolado disenado por el tuxtleco Jorge Luis Alvarado, y con un peinado alto logrado por el disenador de imagen Erick Espinosa, iba lanzando golosinas y monedas como otrora lo hiciera Angulo.
Desde que los carros y la algarabía de los danzantes Chuntá, Parachicos y demás personajes se divisaban a lo lejos, la gente que acudió a ver esta tradicional celebración comenzaba a emocionarse. De repente, las orillas de las calles empedradas o adoquinadas de Chiapa de Corzo se vieron invadidas por chicos y grandes, que al pasar los coches gritaban con entusiasmo porras y piropos a las reinas. Así fue, pues, el desfile alegórico de la Fiesta Grande.
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