En una ceremonia solemne y con algunas ausencias notables en la ceremonia, el rey Felipe VI de España resaltó el valor “esencial de la cultura durante la pandemia” y advirtió que “aunque la cultura siempre ha estado con nosotros, fue en los momentos más difíciles cuando pasó a ser una verdadera necesidad y un alivio”.
El acto de entrega sirvió para reconocer y exaltar la labor de 32 personalidades e instituciones, la mayoría españolas, pero en la que también había otras nacionalidades, como el venezolano Dudamel y el alemán Zimmer. Los galardonados fueron, además de los ya señalados, la cantante de flamenco-pop Rosario, el actor Álvaro de Luna (a título póstumo), el diseñador Andrés Sardá (póstumo), el actor Carlos Hipólito, el director de escena Emilio Sagi, el cineasta vasco Montxo Armendáriz, la actriz Adriana Ozores, la coleccionista Pilar Lladó, la presidenta del Patronato de la Fundación Federico García Lorca, Laura García Lorca.
Asimismo, el cineasta Álex de la Iglesia, la editorial valenciana Tirant lo Blanch, el acróbata Tinga Tinga, el catedrático de estética Simón Marchán, el catedrático de Historia del Arte Valeriano Bozal, la restauradora María Dolores Fuster, la bailarina Carmen Werner, la coreógrafa Teresa Nieto, la artista multidisciplinar Paz Muro, la periodista Marga Sánchez, la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, la editorial Marcial Pons, el músico Manolo García, el filósofo Emilio Lledó y el cocinero Quique Dacosta. En la ceremonia, el actor Antonio Resines recibió un cálido homenaje, luego de estar al borde de la muerte tras ser contagiado de covid-19 y en algunos momentos se llegó a temer por su vida.
También se recordó con especial cariño a Pau Donés, Álvaro de Luna y Andrés Sardà, fallecidos el año pasado. En representación de los galardonados habló la actriz Emma Suárez, quien afirmó que “la belleza del arte nos muestra el camino como guía del espíritu humano; a través delas emociones somos y tenemos la aspiración de ser mejores de lo que somos y mostrar nuestra fragilidad, nuestra vulnerabilidad. Por eso una sociedad que respeta a sus artistas es una que progresa en la comprensión de lo diferente, en la diversidad, sólo así es posible el entendimiento y el diálogo”.











