El poeta César Trujillo recibió la tarde del martes el reconocimiento que lo acredita como el merecedor del Premio Nacional de Poesía Rodulfo Figueroa 2017, por su obra Evocación de la infancia.
El autor de Bitácora del capitán Francisco de Ulloa y Donde termina el país de las maravillas sostuvo que su poemario es muy íntimo y que en este “emprende un diálogo con sus muertos y su infancia”.
“La fecha en que llega el premio es aproximadamente 15 años después de la muerte de mi abuela y casi 14 años después de la muerte de mi abuelo, y justo ganó el premio de poesía 2017 Rodulfo Figueroa con un poemario que es un diálogo de mi abuelo muerto, mi abuela muerta, mi hermano muerto y mi infancia”, expresó.
De acuerdo con el jurado calificador, integrado por Jorge Orendáin, Karla Sandomingo y Carmen Villoro, reunidos en la ciudad de Guadalajara a los nueve días del mes octubre de 2017, por decisión unánime el ganador del premio fue el chiapaneco, bajo el seudónimo Aifos Alesig.
Trujillo sostuvo que en la poesía encontró la forma de estar vivo, que lo ha acompañado desde pequeño cuando en la primaria disfrutaba las historias de Canek, las fábulas de Esopo, los poetas Nervo y Neruda, las leyendas, los mitos y la tradición oral que los maestros le compartían. También cuando estuvo en la secundaria, donde conoció el trabajo de poetas como Amado Nervo, Manuel Acuña, Rubén Darío, Gustavo Adolfo Bécquer, Enrique González Martínez y Jaime Sabines.
Comparte que hoy en día no sabe cómo describir ese escalofrío que lo recorría cuando leía en voz alta, apartado de una casa en la que consideraban inútil la lectura, o separado de sus amigos, quienes catalogaban de afeminado el hecho de escribir.
“Sí, lo recuerdo, comencé a escribir imitando, transcribiendo los poemas e influido en el conteo de la métrica que nos exigía la academia de español creé los primeros sonetos —mal elaborados, por cierto—, las primeras décimas, mis primeros intentos de versar para el amor y la conquista donde en algunas veces hasta mordí el polvo y otras más salí victorioso”, afirmó.
Por último señaló que hoy le tocó recibir el premio que cobija el nombre de uno de los más grandes de la poesía en Centroamérica, Rodulfo Figueroa, quien dejó un cúmulo de valores estéticos que siguen formando parte de nuestra tradición literaria. Refirió que anteriormente este premio lo recibieron los poetas Manuel Iris, Fernando Trejo, Arbey Rivera, Balam Rodrigo y Jeremías Marquines.
De igual forma, agradeció a la poesía, “a esa palabra que es y ha sido una forma de reinventarme y de estar buscando todo el tiempo, la palabra que es un camino por el que voy descubriéndome.
“La palabra que nos da comunión, nos encausa, nos aterriza y nos da el aliento para poder sacar todo esto que se agolpa dentro de nosotros y que es, parafraseando a Gelman, como una doncella tierna de poca edad y en todo extremo hermosa”.












