Ernesto Cardenal en la FIL-Guadalajara

El poeta Ernesto Cardenal. Cortesía
El poeta Ernesto Cardenal. Cortesía

El poeta nicaragüense Ernesto Cardenal (Granada, 1925) puede arrepentirse de muchas cosas, pero “no de lo más importante que ha habido en mi vida: mi conversión a Dios y al pueblo y a la revolución”.

La voz de Cardenal es clara y firme, la misma que minutos después de que terminó esta charla se escuchó en la sala Miguel Covarrubias del centro cultural Universitario durante un encuentro con Eduardo Lizalde.

La charla con Ernesto Cardenal fue breve. El tema principal fue la poesía, género que no solo escribe sino que compila y traduce. Precisamente Siglo XXI Editores publica ahora Antología de la poesía norteamericana, en la que Cardenal trabajó durante muchos años al lado de José Coronel Urtecho. Ambos trajeron al castellano a los mejores poetas de Estados Unidos.

Al final del prólogo, Cardenal escribió: “Creo que estas traducciones podrán enriquecer nuestra poesía. Y también que podrán contribuir a estrechar más las relaciones de los pueblos de las dos Américas”, una unión que no representa la dominación de una sobre las otras, sino “una unión fraterna”.

–Muchos dicen que la literatura en general puede ayudarnos a ser mejores. ¿Cómo?

–Con la profecía. Los grandes profetas de la Biblia también fueron poetas. La profecía fue también poesía y puede seguir siéndolo y en muchos casos lo ha sido la poesía estadounidense —también mi poesía—, porque es una poesía de profecía, pero esto no significa anunciar lo que va a pasar en el futuro. No quiere decir esto el poeta, sino denunciar la injusticia y anunciar un reino nuevo de justicia y de amor.

Ernesto Cardenal comenzó escribiendo poesía desde pequeño. Su primer poema, recuerda, fue sobre Rubén Darío, quien junto con Federico García Lorca y Rafael Alberti fueron sus grandes influencias. “Me costó mucho liberarme de esa influencia. De ellas me liberó la poesía estadounidense, que es bastante diferente, y transformó mi poesía y me ayudó a ayudar a transformar la poesía de muchos otros en América Latina”, refiere.

Hoy su poesía se ocupa “de las ciencias naturales, el cosmos, la física, la cuántica, la evolución; todas estas cosas son las que me inspiran. Estuve en la mañana en una librería y compré bastantes libros acerca de estos temas cósmicos. Los leo porque eso me inspira para nuevos poemas. Mi poesía, es una poesía científica, o una ciencia poética, y está escrita en buena medida también en un lenguaje científico, pero entendible, porque me esfuerzo mucho en hacer una poesía que se entienda, una poesía en el lenguaje común”.