Entre callejones del barrio viejo de Dubai se encuentra el Museo de la Mujer Bait Al Banat (que significa “Casa de Niñas”). Pese a ser sábado por la mañana y estar ubicado a un costado el mercado de oro, un sitio lleno de turistas atraídos por la idea del ostentoso y lujoso emirato, este museo se encuentra vacío.
La idea de un museo dedicado a la mujer es interesante en un país ubicado en Medio Oriente, región que solo ha cerrado en un 62 % la disparidad de género hasta el año pasado, según datos de The World Economic Forum, organización que estima que hasta dentro de 152 años esta región podrá cerrar la brecha de género. Tan solo Emiratos Árabes Unidos es el país que más ha progresado en este aspecto en la región y aun así ocupa la posición 71 de 146 países en el ranking (México se encuentra en el lugar 33).
El Museo de la Mujer es un espacio modesto, que tuvo origen en lo que antiguamente era una casa. Fue fundado en 2012 por la psiquiatra Rafia Obaid Ghubash, quien en su momento presidió la Red de mujeres árabes en ciencia y tecnología. El objetivo es destacar el rol que ha tenido la mujer emiratí en la historia de los EAU, país relativamente nuevo, pues se fundó como tal en 1971, luego que siete emiratos se independizaran de Inglaterra y se unieran como una sola nación.
Para los extranjeros occidentales, el recinto es una ventana para conocer más sobre el rol y la historia de la mujer en una cultura distante que suele verse con prejuicios, los cuales las propias mujeres musulmanas rechazan sin tapujos, pues en múltiples ocasiones han señalado que no requieren del feminismo occidental.
“La vida de las mujeres, algunas recordadas, la mayoría olvidadas, ayudaron a dar forma a la historia y cultura de los EAU. Las privaciones y la belleza de la tierra, desde las dunas serenas hasta las aguas saladas, ayudaron a formar su carácter. Valores de justicia, solidaridad y coraje son los legados que dejaron a través de generaciones. En el Museo de la Mujer reunimos esas partes de sus vidas y apreciamos lo que nos enseñaron”, es el mensaje con el que el museo da la bienvenida.
Si bien se trata de un museo independiente del gobierno, el recinto tiene un lazo estrecho con las autoridades del país, quienes no solo asistieron a su inauguración, sino que también hay una sala dedicada al jeque Zaye (el primer presidente del país) y su “empoderamiento” a las mujeres.
En esta sala hay fotografías del jeque conviviendo con maestras, niñas y mujeres en el trabajo, así como una instalación con frases que dijo sobre la mujer, por ejemplo: “El rol de la mujer nunca es inferior al de un hombre y nuestras estudiantes de hoy son las madres de nuestro futuro” o “El Islam ha sacado a las mujeres de la oscuridad de la ignorancia, la humillación y la esclavitud. Le ha reconocido su carácter y le ha asegurado sus derechos a través de distintos dominios”.












