Entre las actividades del Hay Festival Querétaro 2022 hubo conferencias de figuras de talla internacional, entre las que se cuentan la activista Tawakkul Karman (Nobel de la Paz 2011), dos ganadores del premio Pulitzer: el novelista vietnamita-estadounidense Viet Thanh Nguyen y el poeta irlandés Paul Muldoon, y el escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya, Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas (2014).
Entre los invitados de la jornada destaca el español Jesús Carrasco (English PEN Award; Prix Ulysse a la Mejor Primera Novela y Premio de Literatura de la Unión Europea 2016), quien presenta su libro más reciente, Llévame a casa.
En entrevista, Jesús Carrasco lo describe como una exploración del cambio de paradigmas entre generaciones y una novela que contiene mucho material de su propia vida. “Necesitaba que fuera una historia intensa y cercana a mí. Solo mis familiares saben cuánto es personal esta novela”, asegura.
Carrasco también cuenta que Llévame a casa surgió de un tema ineludible para él: el envejecimiento, desde dos perspectivas: la de un hijo y la de alguien que ya es padre. “Ahora la vida me ha puesto en un lugar donde el dedo apunta hacia mí”, afirma.
Un relevo generacional que implica el abandono y la segregación de los adultos mayores, de forma particular en Occidente, y que para él es “fruto del capitalismo”.
“En el momento en que la máquina capitalista percibe una pieza que no le sirve, la desecha. El capitalismo se centra en la juventud y la máxima productividad. Yo lo miro desde un punto de vista que define nuestro tiempo. Si pensamos en la generación anterior, que no vivía en un sistema tan capitalista, y quizá era menos desarrollada, en los pueblos o comunidades no había casi nadie que padeciera esta gran soledad”, indica el novelista español.
El choque se vuelve inseparable del franquismo en esta obra. “Hay dos generaciones retratadas: la de los padres que nacieron en la posguerra y la de los hijos que nacieron poco antes de la democracia y que no padecieron la dictadura”, afirma.
Parte de la forma de ser de los padres se debe a la pobreza derivada del conflicto armado, cuenta: “Sus incapacidades emocionales nacen de esa guerra; la precariedad y la miseria se reflejan en su carácter. Hay quien dice que toda guerra dura 100 años, hasta que la tercera generación termine de solventar el conflicto. En España quizá deban pasar 150 o 200 años”.
Sobre la resaca que dejó el franquismo, Jesús Carrasco concluye que “España tiene una sociedad particular. España, maravillosa y esquizofrénica a la vez. Es cansado ser español; tenemos una relación particular con la bandera. Para la izquierda no es fácil abrigar un sentido comunitario detrás de esos símbolos. Los 40 años de dictadura y oscuridad trajeron un periodo hostil y luego vino el rebote enérgico de la democracia. España aún no resuelve la Guerra Civil, pero decirlo es polémico porque hay posturas polarizadas. No tenemos un relato común”.











