Especialistas desmitifican descenso de Kukulkán

Una investigación ha echado abajo el gran evento turístico de Chichén Itzá. El promovido descenso de Kukulkán por la escalinata principal de la pirámide de El Castillo, que anualmente atrae a miles de turistas al sitio arqueológico, es un mito y solo se trata de un fenómeno fortuito de luz y sombra que jamás fue planeado por los antiguos mayas para conmemorar los equinoccios, de acuerdo con los arqueólogos Ivan Šprajc y Pedro Francisco Sánchez Nava.

Impulsado por el propio estado de Yucatán como uno de los más “impresionantes” sucesos arqueastronómicos mayas y avalado como verdadero por instituciones como National Geographic, el fenómeno suscitó diferentes mentiras.

El fenómeno, afirmó Šprajc después de su intervención en el primer día de actividades de la VIII Mesa Redonda de Palenque, “es una interpretación para la que no tenemos ninguna base; las cabezas de serpiente están en la base de las dos alfardas de la escalinata norte, que es donde se produce el fenómeno, pero a lo mejor las serpientes están ahí porque era la escalinata principal, la que conduce al templo principal que está mirando hacia el norte, hacia el cenote sagrado, esa puede ser la interpretación de porque están ahí las serpientes pero no por el fenómeno de luz y sombra”.

De acuerdo con la versión generalizada y empleada por el discurso turístico, la tarde en que acontece el equinoccio, la posición del sol permite observar sobre la escalinata de la estructura arqueológica siete triángulos de luz invertidos, resultado de la sombra que proyectan las nueve plataformas de la estructura. Este reflejo ha sido interpretado como el cuerpo de una serpiente, cuya cabeza esculpida se localiza en la base de la alfarda.

Šprajc y Sánchez Nava debieron registrar en fotografías, durante 15 días, la proyección de la luz del sol sobre la pirámide. A partir de las 14 horas captaron cada cinco minutos una imagen de la sombra proyectada y descubrieron que el suceso es visible durante varios días.

Pero la proyección de la luz en forma de una supuesta serpiente, se trata de una mera interpretación. Los especialistas afirman que no existe evidencia de que los antiguos mayas, hayan hecho el registro de los equinoccios.