Estereotipos

La imagen femenina es uno de los temas más recurrentes a lo largo de la historia del arte, pero pocas veces somos concientes de que la mujer es más pintada que pintora. En esas imágenes que vemos en el arte o en los medios de comunicación, sobre todo a través de la publicidad, no están presentes las verdaderas mujeres; lo único que está claramente proyectado en todas estas imágenes es la historia de una mirada masculina, que las ha construido a imagen y semejanza de aquellos conceptos abstractos que ha querido representar.
Las jóvenes de hoy se divierten con estos estereotipos; por ejemplo, Amy Winehouse, considerada por algunas revistas de música como la cantante y compositora peor vestida, acreedora a cinco premios Grammy, que puede que no sea tu cantante favorita, pero sí es un ícono que marca tendencia. Empero, ha reaparecido dejando atrás la imagen de la mujer que es una tentación para el hombre y que lo arrastra hacia un siniestro pozo de perdición, por una imagen de buena; es decir, aquella que cumple las funciones que la sociedad le ha atribuido. Con el pelo limpio, el moño bien hecho y las prendas en perfecto estado, incluso se le ha ligado con la imagen de la firma Fred Perry, utilizando colores en negro y rosa. Lleva los cuellos levantados, juega a colocarse algún detalle masculino, pero mantiene un toque ultra femenino en la colección.
Las no tan jóvenes, como la brasileña Dilma Rousseff, recién electa a suceder al actual presidente Luis Inacio Lula da Silva, nos ha sorprendido con un cambio de imagen. Ella siempre demostró poca preocupación por su apariencia física, a menudo pasada de moda y en la que no se vislumbraba el mínimo ápice de sofisticación. El año pasado anunció su curación definitiva de un cáncer linfático cuyo tratamiento la mantuvo apartada de las cámaras durante algunos meses. Perdió el cabello y tuvo que recurrir a una peluca hasta el pasado mes de diciembre. Ahora ha sustituido el flequillo plomizo, que le daba un aire anticuado y antipático, por un peinado que despeja el rostro modernizado su imagen. El maquillaje y el vestuario de Rousseff también han experimentado un cambio que apunta hacia una tentativa de rejuvenecer, cambios que la ayudaron al logró exitoso en las urnas.
El marketing político nació a mediados del siglo XX en Estados Unidos. El político que más ha usado en sus campañas del MP moderno es Hill Clinton, quien afianzó su imagen popular y seductora mediante su permanente participación en programas de televisión destinados a audiencia menos politizada, como en talk shows y MTV.
Es innegable que la televisión juega un papel importantísimo en el establecimiento de estereotipos, porque tienen el potencial de manejar masas y poder definir las conductas de éstas; entonces así como determina estereotipos que afectan a las sociedades, también debería enviar mensajes que informen o instruyan, para no caer en éstos y así no crear sociedades depresivas y que rechacen su propia persona.
Las preguntas son: ¿considera que Amy Winehouse hará mejor o peor música por vestir distinto? ¿Podrá la nueva imagen de Dilma Rousseff hacer que gobierne mejor?